En mi vida puedes encontrar anécdotas buenas y malas, tengo mucho que contar, mucho que escribir, pero ya no más que soñar, eso se acabó, me importa lo real, el ahora.
Ya no tan soberbio, ni afanado, el funeral de cada ocaso me ha enseñado a valorar cada sonrisa, cada abrazo, ya que nada nos advierte cuándo será la última vez que podamos ver, sentir, tocar, y sobre todo disfrutar.
Fui ese pequeño momento de tu historia donde te sentías completa y feliz, donde deseabas con todas tus fuerzas que así fueran el resto de tus días.
Y no te extrañes si he cambiado un poco mi apariencia, desacostumbrarme a tus besos ha dejado secuelas, corazón.
Recuerdo que no todos podemos estar hoy con quienes amamos.
« Philip » & Papittafritta