Otra vez esa horrible sensación,
este maldito nudo en la garganta,
unas constantes y fuertes ganas de vomitar,
pero no poder hacerlo
y sentir que me ahogo entre toda esa m*****,
una montaña de basura que se atora en mi interior;
el frío que recorre todo mi cuerpo,
invade hasta lo más profundo de mi ser,
llenando de miedo, de sosobra, de inseguridad,
mi mente, mi corazón, mi alma;
lo intenté,
te juro que lo intenté!
Di todo de mí, me levanté de mi miseria cuando creí que no podría,
y cambié mis técnicas de supervivencia,
porque sabía, era consciente de que si quería el cambio,
tenía que cambiar mi manera de actuar en la vida.
Lo hice:
ser valiente, afrontar tantas cosas a las que tengo terror,
aun temblando sin control, sudando cántaros,
enrojecida de vergüenza y horror
y sintiendo la muerte inminente...
Lo hice,
parar en seco todo el rencor que me estaba consumiendo,
el deseo de venganza,
las ganas de ver destruidos a quienes me destruyeron la vida,
dejar de ser víctima y convertirme en la protagonista de mi historia,
ver positivamente las cosas,
hablarme bonito,
ser compasiva conmigo misma
porque no es nada fácil estar en mi situación,
lo hice,
pero...
Cómo es que nuevamente
regreso a la mazmorra más repugnante de mi ser?
al sótano más oscuro y frío de mi alma?
nuevamente estoy atrapada entre estas sucias paredes de desesperanza...
Me costó lágrimas, sangre,
dolor, tiempo, salir de aquí,
para en segundos nuevamente caer más profundo aún,
por nada, por alguna estúpida razón que ni yo sé explicar.
No he perdido la fe,
quizá me levanté nuevamente y logre salir de aquí,
pero estoy tan cansada,
no aguanto más,
siento que ya no quedan fuerzas,
todas las invertí en aquella lucha,
lucha incansable que nuevamente me trajo hasta aquí.
Me siento tan sola,
tan poca cosa, tan miserable,
que lo único que quisiera en este momento es cerrar mis ojos
y no volver a abrirlos jamás,
porque el simple hecho de respirar,
o en mi caso, de intentar hacerlo,
duele, duele como no te imaginas,
duele como la mismísima existencia sin sentido puede doler.
K. PALOMA

















