DE PASEO POR AGUA ZARCA (parte 1)
El día de hoy les traigo una “Pato aventura” que viví de la mano de mis mejores amigas: Nahomi Garay, Gabriela Bernal y Alexandra Luna. “Conociendo un rinconcito en la sierra gorda queretana”.
Emprendiendo el viaje y predisponiendome a luchar contra mi misma y las ganas de vomitar por la cantidad de curvas que siempre involucra la sierra, me cargo todas mis chivas, una buena dosis de dramamine y como diría Nahomi: “¡fuga Maribel!”
Después de pasar Pinal de amoles, Jalpan de Serra, el lobo y hermosos paisajes que solo por reojo pude observar. Con el trasero destruido, llegamos a Agua Zarca, ¡oh, hermoso Agua Zarca! Lleno de plantas, árboles, enormes montañas y nubes que parecen nacer de las profundidades de sus faldas.
La gente saludaba a Nahomi sin parar, pues reconocían que uno de sus polluelos había regresado a casa. ¡Qué extrañeza sentía al darme cuenta que estaba ante una gran familia”.
Nahomi estaba muy emocionada de tratar de mostrarnos en cinco días, aquello que llenaba de amor su corazón, así que comenzamos conociendo parte de la flora y fauna de una de las rutas de senderismo “para principiantes” de Francisco Garay (su padre), (a pesar de que don Francisco dijo que era “pan comido”, a mi casi se me sale medio pulmón por la boca). Durante el recorrido pudimos apreciar gran variedad de plantas y Don Francisco nos iba explicando su funcionamiento: medicinal, en rituales de la comunidad, para comer e incluso aquellas de las que nos debíamos de cuidar de consumir o tocarlas porque podrían causar desde irritación a envenenamiento.
Seguimos observando distintas aves, insectos, mariposas y hermosos lagos de agua cristalina que hacían música al son de nuestros pasos. Concluimos la retadora ruta llegando a uno de los pequeños miradores de la región “ La crucita”, donde puedes disfrutar de una maravillosa vista de toda la comunidad, los cerros y las nubes que le rodean.
Para recargar fuerzas nos comimos unas naranjas, un pedacito de chocolate y agua natural en lo que llegabamos a la casa de Doña Nori, la cual nos esperaba con rica carne de puerco “en rojo”, frijolitos de la olla, queso criollo, tortillas hechas a mano, salsa de molcajete y un riquísimo café de la región.