“¡Regan, no te vas a creer lo que ha pasado!”, las palabras reverberaron en el hogar de los Holt, en el que había entrado como si fuera su casa, acostumbrada a estar por allí desde pequeña. “Ah, eres tú...”, dijo con el ceño fruncido y un ligero toque de desdén en la voz al ver al hermano mayor de la morena, ya que no era la persona que esperaba encontrarse, “¿Está Regan en casa?”, inquirió después, acercándose a la nevera para ver qué había dentro. ( @samxholt )
















