Atada sin estarlo
Atada me siento a tu deseo, como un secreto que quiere estallar, tu piel suave incita y yo te leo, en tu silencio me dejo llevar... a solas nace lo intenso, cuando de tu aliento nace mi nombre, mi emoción se vuelve un incendio y tu mirada me llega hasta el alma, hasta donde nadie más...
Me das la paz que enamora lento, una sensación de la que no sé huir ni quiero, tu pulso tiembla sobre mi centro, como un quédate y sé que tú nunca te vas a ir... te quedas como fiel compañera y admiro tu belleza desde dentro y en ti encuentro mi cielo, lo que me hace sentir.
Bendita la seducción de tu forma de amar, de ser refugio y tempestad, vivimos juntas el amor de mujeres que transforma todo en luz, en amor, en eternidad, en dulce y apasionada entrega que me hace no quererte soltar, hasta que el amanecer nos viene a despertar.
Marijose
















