Ruben solía preguntarse un par de cosas como el por que tenía recuerdos tan vividos de un lugar que no había pisado nunca y eso lo llevo a desobedecer la única regla de su padre.
Se involucró de más con los humanos.
Con uno en específico, un chico azabache de ojos cafés que mayormente usaba trajes deportivos y solo en ocasiones especiales trajes elegantes. Un chico que le hizo vivir el sufrimiento en carne viva, un chico que le enseñó que la alegría del corazón podía ser tan latente hasta para alguien como él que no era más que un ente al que le habían asignado la tarea de vigilar a los humanos sin involucrarse, solo observando y haciendo notas.
Volvió a preguntarse el por qué ¿Por qué aquel humano le hacía sentir como si hubiera estado vivo?
Como… como si alguna vez…
Pero no, eso era imposible. El había sido desde siempre un hijo de su padre, el hijo pródigo, el favorito.
Y recibió la primera advertencia. Pero decidió ignorarla.
Siguió observando a aquel humano y lo que consideró recuerdos siguieron apareciendo en su memoria.
Se vio a sí mismo entre sus brazos, susurrando un amor que más tarde profesaba a gritos, se vio amando y sintiendo, se vio sufriendo su pérdida una y otra vez hasta que fueron tantas veces que prefirió tomar distancia.
Y la segunda advertencia llegó cuando la distancia fue tanta que le dolía el cuerpo que no tenía y su corazón palpitaba con tanta fuerza que solo pudo recurrir a su padre, pero una vez más decidió ignorarla.
Pero tenía tantas ganas de descubrir el porqué de su sentir que a pesar de todos los regaños y castigos seguía volviendo a él. A su risa, a su dolor, a el cariño que no podía entregarle…
Y entonces hizo aquello que no debía, tocar al humano.
Y entendió aquello que no había entendido antes, entonces los recuerdos que hasta ese momento había creído eran solo alucinaciones se materializan en su mente y se vuelven reales.
Entiende que lo que le ha ocultado su padre es una vida que desea tener de vuelta, no importa cuanto sufra. Quackity es su vida, sin importar el dolor o la felicidad, es lo que el universo le ha preparado y su padre se niega a darle.
Se rebeló, por supuesto, gritó y luchó por aquello que le pertenece en cuerpo y alma, por la sangre que han derramado, por las risas que lo han ahogado, por las despedidas y las primeras veces, por la sed de poder y de venganza, porque es su mano la que lleva un anillo o la promesa de una gran celebración, porque su amor a atravesado dimensiones.
Y su castigo es buscar a su amado sin ningún poder, sin ninguna pista de su paradero y en un mundo diferente al que conoce