Hoy está lloviendo
Los días lluviosos me acuerdan tanto a tí.
Eran tus favoritos. Recuerdo como se dibujaba la ilusión en tus ojos cuando se escuchaban las primeras gotas caer, y la mejor sensación era verte tan apasionada entre mis brazos observando detenidamente la ventana, como si acaso en ella se encontrara el secreto de la felicidad. Solo tú y Dios saben lo que pensabas.
Siempre creíste que compartíamos la misma pasión por la lluvia, y en cierto sentido puede que sea así. Pues tú pedías a gritos silenciosos que lloviera para poder admirarla, y yo pedía a gritos internos que lloviera para poder admirarte. ¿Notas la diferencia? Mientras tú admirabas locamente la lluvia, yo locamente te admiraba a tí.
La lluvia hace algo contigo, te transforma, o tal vez saca a relucir tu verdadero ser. Te agudiza los sentidos y aflora tus deseos. Verte observar la lluvia era todo un espectáculo; sentirte escurrir entre mi brazos para obtener calor, la forma en que levantabas la mirada hacia la ventana y cerrabas los ojos al escucharla, como me pedías que abriera la ventana para sentirla un poquito aunque sea.
Hoy está lloviendo, y estoy sentado en la cama en mi habitación, pero hay un factor que difiere... Ya no estás aquí porque lo he jodido todo. Nunca pensé que la lluvia me fuese a poner tan sentimental, pero me encuentro clavando la mirada en mi ventana en busca de algo que te traiga de vuelta. Observando las gotas que se quedan atrapadas con la esperanza de que tú estés en una de ellas.
Weloveandmistaken














