Nos despertamos a media noche y anduvimos por la casa rondando como si fuera de dĂa. Ella habĂa tomado unas pastillas que le hacĂan alterar su estado mental; se veĂa hiperactiva, peligrosa e impredecible.Â
De pronto ella va al baño y estĂĄ ahĂ S (la esposa de J, y trae un librito con figuritas repetidas como flores o tal vez como un libro de texto de escuela bĂĄsica) y ambas empiezan a reĂrse de J, y le digo a ella a su oĂdo âde la forma mĂĄs insonora pero a la vez fuerte desde mi interior, desesperadamente le quiero decirâ que no vaya a decir que yo dije esto o aquello sobre J.
S nos mira y no le gusta lo que hago, se la lleva consigo a un lugar aparte y le pregunta que si la estoy violentando y si es asĂ que le diga. Ella de la forma mĂĄs sincera e inocente dice que no hay nada de eso.
Ando por un cuarto en donde todo estĂĄ tirado en el suelo (que estĂĄ gris y hay muchos aparatos; hay walkmans (o walkmen?), aparatos viejos y cables inservibles) y empiezo a cantar una canciĂłn que nunca habĂa oĂdo pero era supuestamente un clĂĄsico en el inglĂ©s al estilo âSinging in the Rainâ, pero aquĂ habĂa una linea que iba como âIâm a buddhistâ.
De pronto llego a una esquina del cuarto y siento una melancolĂa o nostalgia (que no las puedo distinguir) y tengo muchas ganas de escribir en un blog.
[Después despierto y tengo otro sueño.]
Veo a ella y dos torres de marfil; fuertes, perfectas, con una base invertida, la parte superior es mĂĄs fuerte que lo de abajo, su redondez superior y su contorno era del mejor artĂfice. No me resistĂ y las perseguĂ hasta poder perfilarlas palpando.

















