Esperen cinco minutos más porfavor.
Pedía a gritos que pararan el ruido a pesar de estar generando más, pero era necesario porque nadie me escuchaba. Aunque mi madre estuviera en casa y pudiera dar la vida por mí. No prestaba atención, al parecer era un voz sin sonido para mi propia familia.
Afuera en la calle, le importaba más a las personas sin si quiera conocerlas; aturdida por esta situación decidí generar energía para detener el tiempo. Después de eso comencé a sentir tranquilidad y una calma que me acobijaba como nunca nadie lo había hecho, cuando me sentía debil empecé a pedirle a esa fuerza, a ese algo cinco minutos más porfavor.
Aleja














