144 diputados nacionales votaron la ley que pone en venta al país. Afuera llueven las balas de goma y el gas pimienta. Votaron una ley sin el dictamen, escrita y rescrita en un departamentito como si fuera un juego, en un despliegue de impunidad que marca un nuevo subsuelo institucional histórico.
144 nombres que no hay que olvidar. Traidores a su patria, habilitantes de un delirio mesiánico que vehiculiza la venta de la nación. Colaboradores del canibalismo delirante y pornográfico, del pacto suicida masivo a escala país. Un circo sin pan.
Ni olvido ni perdón.














