Para continuar la ciudad de otro modo:
“los desafíos de la sociedad contemporánea parecen orientados fundamentalmente hacia una cultura de la interpretación y la transformación de lo existente. La ciudad contemporánea es una megaestructura ya construida. Por lo tanto, debería ser siempre cuestión de modificarla, de optimizarla antes que artificializarla. Hoy en día, lo único que cuenta son las relaciones entre las cosas, dentro de ellas y con ellas. ahí es donde queremos trabajar. Pensamos que lo existente se erige como un soporte poderoso de la imaginación.
Las ciudades han acumulado suficiente materia, y están casi siempre en fase de modificación vinculadas a factores económicos previos y a territorios ya ocupados. Entender la economía del lugar forma parte de nuestra visión de la producción urbana contemporánea.”
“Prolongar estructuras existentes, añadir, agregar, unir, ampliar, superponer, montar para construir algo nuevo es muy eficaz: la infraestructura urbana, arquitectónica y paisajística ya está ahí, solo hay que aprovecharla.
Pensamos la ciudad como un sistema abierto, disponible, capaz de aglomerar y hacer evolucionar mecanismos heterogéneos, de poner situaciones nuevas en relación, de comprender y tratar con las interdependencias. La relación profunda que desarrollamos con lo existente y su poder de trascendencia y apertura supone toda una manera de reflejar la ciudad que ya no concibe la interrupción la parcelación , la zonificación, sino la densificación puntual, la ampliación con precisión, la reorganización del interior con la intención de impulsar un inicio. Tan solo un inicio. Las estructuras añadidas, lo mas ligeras y capaces posibles, están destinadas a funcionar como esquejes urbanos, llamadas a crecer, con el tiempo, al ritmo de las necesidades.
La forma de generación de ciudades que defendemos, sucesión de microacciones organizadas a partir de un medio constituido, tiene por características ser extensiva y progresiva, gradual y reguladora. Arranca en primer lugar con la transformación de una estructura preexistente, después la de un grupo de edificios, para continuar añadiendo edificios nuevos necesarios, la reactivación de espacios públicos cercanos, con la creación de nuevas conexiones útiles, la adicción de nuevos servicios necesarios, la transformación de viviendas cercanas, el montaje de otro programa, etc.”
“ahora bien, el urbanismo que se practica hoy es un urbanismo de plan general. Está excesivamente condicionado por el instrumento cartográfico que privilegia de forma abusiva la localización de los lugares en que las trazas son más visibles. Los potenciales existentes, las modificaciones en el interior del los sistemas, las nuevas relaciones y las emergencias escapan a la cartografía. El mapa no es el territorio.
Practicar un urbanismo sobre el terreno, ajustado a los valores existentes y a las necesidades reales, se revela como algo muy eficaz e inventivo. En especial permite coordinar cuestiones de proyecto muy diversas, puesto que se apoya sobre las oportunidades sobrevenidas y no sobre lo esperado.”
“Un urbanismo sobre el terreno saca partido de las estructuras existentes, que ha sabido mantener, transformar y prolongar para iniciar otra cosa. Permite imaginar superposiciones de programas insólitos y útiles, dejarse sorprender por nuevas posibilidades de ahorro y por la intervención de actores nuevos. Se produce un urbanismo de relación, un urbanismo de situaciones. La ciudad necesita hoy instrumentos de proyecto afinados y reactivos, pues sus mutaciones son imprevisibles y complejas.”
“Antes que un urbanismo horizontal, debemos considerar un urbanismo vertical mediante el sistema de relaciones, de proximidades, de superposiciones que genera. Queremos que se produzcan tantas relaciones en el interior de un edificio como en el propio interior de su sistema”
(#) Anne Lacaton, Jean-Philippe Vassal . La libertad estructural, condición del milagro. 2G n60 Lacaton y Vassal obra reciente. Gustavo Gili, Barcelona, 2011.