Tantas palabras que desecho, que salen y brotan de fuentes que quiero encontrar en vetas utópicas. Tantos rayos atenuados por la sequedad que viene de aguardo a que el reloj me redima de mi culpa que me acompaña como la densa sombra que se cuelga de la espada que llaman manecilla. Aún así, la esperanza se asoma en que aún respiro.
tiempoydestino











