Maldigo el tiempo que segundo a segundo me recuerda la vergüenza de haber metido las manos al fuego por alguien que no lo valÃa.
Maldigo tus palabras en mi oÃdo que me convencÃan de ir contra corriente.
Maldigo y maldigo, pero en realidad sufro, sufro mucho sin ti, aun con la certeza de cuanto me mentias.
Papittafritta




















