“Sé que probablemente no tengas idea de quien soy, pero uno de tus primos me ha comentado de pasada que hoy es tu cumpleaños, en lo personal creo que es de mal gusto no mandar un regalo así que espero que te guste, la verdad es que he comprado cada pincel y cuadernos para diseñar que he visto, algunos amigos míos me ayudaron a elegir los mejores sumplementos de arte que conocen como los colores pasteles Sennelier y también un paquete de 100 tubos de sus acuarelas. A decir verdad las cintas simplemente las mando porque me parecieron lindas y sirven para decorar, además todos necesitamos un poco de brillo en nuestras vidas ¿No? Bueno ¡Feliz cumpleaños,Ginevra! - 𝒟𝑒: 𝐿𝓊𝓀𝒶 𝒫𝑒𝓉𝓇𝑜𝓋
Gin tuvo que recoger su mandíbula del suelo al ver todos los regalos que incluía el paquete, regalos con marcas que solía ver con la nariz pegada a las vidrieras de las tiendas de manualidades. Eran tantas cosas que no sabía ni por donde empezar a inspeccionarlas. Lápices, pasteles, acrílicos, acuarelas, cuadernos era una locura de regalo para alguien que afirmara ni siquiera conocerla. El nombre lo reconocía, y no sólo porque era el mismo apellido de Alek. Ese chico era el novio de Massi, quien debía de ser el primo que le había comentado sobre sus cumpleaños. ¿Mandar regalos a la prima de tu novio a la que ni siquiera conocías sería algo ruso? ¿Sobre todo regalos tan extravagantes? Gin sentía que no podía aceptarlos, pero sospechaba que si los rechazaba, el chico se habría enojado. De alguna forma tendría que agradecerle todo esto. Quizás podría pintarle algo...
Tommo entró en la salita del departamento y la vio aún sentada sobre la alfombra con todos los útiles repartidos frente a ella. “¡Wow! ¡¿Quién te trajo todo esto?!
Gin se encogió de hombros y le gesticuló, sin saber muy bien qué responderle. “Francamente, ni siquiera lo conozco. Pero sabe lo que regala, de eso no hay duda”.