24-ago-2024
El viejo se aisla.
"...ahora ya camina lento..." Lo visitamos en su casa en ocasión de su nonagésimo aniversario. Le agrada que lleguemos (no disimula su orgullo al ver a su hija preferida y su familia), sonrie y saluda, luego se recuesta alegando fatiga.
Toda la familia que reside en el pueblo llego a la comida. Era más fácil festejarlo en la tarde que durante la noche. Comimos, convivimos, reímos, pero el permaneció en su habitación. Lo llamaron para la foto con su pastel y las velas, se rehusó y permaneció encerrado.
Que bendición es llegar a esa edad, pienso yo; no piensa él lo mismo. Las velas se quedaron sin prender, pero el pastel voló.
Mis hijos no soportaron quedarse un día más y regresaron a casa. Quizá prefieran conservar la imagen de aquel abuelo alegre de su niñez.



















