[Fanfic! The House in the Cerulean Sea]
(Pregunta seria, ΒΏcΓ³mo se llama la ship entre Arthur y Linus? T-T).
>Arthur Parnassus/Linus Baker.
>>Arthur Parnassus. Linus Baker
+Escena perdida en el segundo Libro. Romance. Suave y dulce. RelaciΓ³n establecida. Posesivo Arthur Parnassus.
++Smut desvergonzado. Top Arthur Parnassus. Bottom Linus Baker. Porno sin trama.
N/A: Esto estΓ‘ ubicado en aquella escena antes de la audiencia de Arthur, cuando, junto a Linus, descubren que en la habitaciΓ³n del hotel en donde se hospedan hay micrΓ³fonos. π€π€π€ Por favor, no puedes culparme de ser tan bΓ‘sica (bueno, sΓ que puedes y ademΓ‘s tendrΓas razΓ³n, pero tambiΓ©n dame un poco de respeto jajajaaa).
Tengo aΓΊn muchos pensamientos sobre esta ship (y estos libros), me reconforta que sean tan bΓ‘sicos y fΓ‘ciles de leer; que tan claramente han sido escrito por alguien a quien le contaron sobre el dolor, mΓ‘s que de alguien que lo haya sufrido. Β‘Y me gusta tanto que Arthur y Linus se parezcan a Newt y Jacob! πππ Espera, espera, estoy volviendo a leer los libros para poder explicar mi punto.
Por ahora me estoy enfocando mΓ‘s en Jacob y Linus, la forma en que ambos harΓ‘n lo correcto aunque las circunstancias los coloquen mΓ‘s cerca de ser hombres egoΓstas y vacΓos por dentro π₯Ή. O lo mΓ‘s obvio, que es cΓ³mo ambos creen ser hombres simples y sin mucho para ofrecer en comparaciΓ³n a sus hombres mΓ‘gicos β¨ (Β‘ay, me derrito de lo adorables que son!), pero es la misma bondad (cuasi inocencia) que llevan dentro, lo que los hace por demΓ‘s extraordinarios β€οΈβπ₯.
AsΓ que, por ΓΊltimo:
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***
Β«Que resuenen contra cada rincΓ³n. Que no quede esquina ni oΓdo intruso que ignore esta felicidad incomparable y absolutaΒ».
Y aunque Linus Baker habΓa aceptado un baile con el hombre de su vida, encantado de mostrarle a los invasores lo que era el amor verdadero y cuΓ‘nto podΓan aprender de Γ©l, ciertas conclusiones pronto opacaron a la razΓ³n; a los motivos por los que se hallaban tan lejos de su hogar, en la espera de un destino que, deseaban, resultara fructuoso.
Las manos grandes y delgadas de Arthur, advirtiΓ³ Linus, cerniΓ©ndose a sus amplias caderas con mayor fervor del requerido, asΓ como la temperatura acrecentΓ‘ndose a su alrededor, le hablaba de cΓ³mo su queridΓsimo hombre tampoco habΓa tardado en notar las inusuales circunstancias. Β«Que oigan los sonidos de la felicidadΒ», si tan fΓ‘cilmente serΓa interpretado de la mΓ‘s inocente de las formas, no requerΓa de un esfuerzo excepcional para llevarlo al otro extremo.
Al resonar en sus oΓdos la ΓΊltima nota, Linus no estuvo seguro de quiΓ©n se girΓ³ primero, pero al encontrarse sus labios con los de Arthur, eso no importΓ³.
De cualquier modo, se volvieron expertos en ello: en identificar los momentos a solas, en saber cuΓ‘ndo Zoe estarΓa dispuesta a cuidar de seis adorables βy especialmente traviesosβ niΓ±os sin intervenir en lo que hiciera con el resto de su tiempo; en detectar cuΓ‘ndo dichos adorables niΓ±os estarΓan lo suficientemente cansados para que ninguno pudiera identificar si un par de pasos adultos se escabullΓan en la noche, para invadir la solitaria casa de invitados.
El escenario no era el indicado, no resultaba difΓcil de aceptar y aunque sin dudarlo ambos cambiarΓan aquella noche a solas por una divertida velada rodeados de sus niΓ±os, aquella tampoco serΓa una oportunidad que estarΓan dispuestos a perder; menos aun considerando la presencia de quiΓ©n sabe cuΓ‘ntos micrΓ³fonos.
No obstante, una vez que la parte trasera de sus rodillas alcanzΓ³ la cama, mientras Arthur le besaba el cuello y el mentΓ³n, y sus manos trabajaban para abrirle la camisa, Linus dudΓ³.
βΒΏE-estΓ‘s seguro de esto? βArthur le dio un ligero mordisco en la oreja antes de tomarlo de las manos, acariciΓ‘ndole en los dorsos con suavidad.
βΒΏDe esto? Siempre. Pero si no estΓ‘s de humor paraβ¦
βNo me refiero a eso, sabes que yoβ¦ βY a pesar del rubor que le hirviΓ³ en el rostro, se negΓ³ a guardar silencio, no solo no rechazarΓa a Arthur, menos aΓΊn lo harΓa delante de quien quiera que los escucharaβ. Sabes que te deseo, cariΓ±o, es solo queβ¦ Y sΓβ¦ βArthur lo silenciΓ³ con un beso profundo y arrebatador.
βDejemos los Β«y sΓβ¦Β» para mΓ‘s tarde, mi querido hombre, despuΓ©s de todo, no haremos nada de lo que debamos sentir vergΓΌenza. βLinus se permitiΓ³ respirar tranquilo, era cierto, naturalmente, pues nunca entregarse a su Arthur le hubo significado ninguna humillaciΓ³n o afrenta. Fue asΓ que le devolviΓ³ el beso con el mismo interΓ©s.
Con un camino de besos ligeros a lo largo del pecho y sobre la ropa de Arthur, Linus se sentΓ³ en el borde de la cama. Gentiles manos se enredaron entre su cabello oscuro al llevar los labios a las estrechas y puntiagudas caderas; las que comenzΓ³ a desvestir lentamente. DeshaciΓ©ndose del cinturΓ³n abriΓ³ los botones y bajΓ³ la bragueta. La ropa interior de su amado, tan alegre como sus calcetas, no menguΓ³ un Γ‘pice el humor de Linus, y mΓ‘s bien lo opuesto, lo hizo suspirar tal cual un tonto enamorado.
AcariciΓ³ a Arthur por debajo de sus pantalones, el calor de su verga medio endurecida le provocΓ³ a Linus una emociΓ³n que no intentΓ³ reprimir. Le repartiΓ³ besos y traviesas mordidas a lo largo y a lo ancho, encantado por los ligeros temblores que lo sacudΓan; al lamerlo, las caderas de Arthur se empujaron contra su rostro. Linus, atrevido, lo abrazΓ³ y colocΓ³ la mejilla justo sobre la base de su polla.
βPaciencia, amor, no hay ninguna prisa. βArthur le sonriΓ³ desde arriba, sus ojos oscuros lo observaban maravillado.
βLo siento, dirΓa que es la costumbre, pero descubro ahora que la culpa es completamente tuya.
βΒΏMi culpa? βpreguntΓ³ Linus con orgullo mal disimulado, pues nunca fallaba en acariciar su ego el saber cuΓ‘nto un hombre, tan hermoso y dulce como Arthur, podΓa perder el sentido por alguien tan sencillo como Γ©l.
βΒΏDe quiΓ©n si no? Eresβ¦ βLinus lo interrumpiΓ³ bajΓ‘ndole los pantalones. La mancha de humedad y la erecciΓ³n completa lo hizo salivar y morderse un labioβ. Impresionante βsusurrΓ³ Arthur, tomando gruesos mechones de cabello negro al sentir los besos amorosos de Linus en sus caderas ya desnudasβ. Devastadoramenteβ¦ lindo.
Linus dejΓ³ de aplazarlo, sostuvo la gruesa y larga polla de Arthur desde la base para darle tiernas lamidas en la zona sensible del frenillo. El sabor de su amado revolucionΓ³ sus sentidos, agitΓ³ su respiraciΓ³n, lo obligΓ³ a tomar lo que se le ofrecΓa abiertamente. BesΓ³ la punta y recorriΓ³ con la lengua el tronco, humedeciendo hasta el ΓΊltimo centΓmetro.
Las manos de Arthur lo guiaban, llevΓ‘ndolo a travΓ©s de una gruesa vena y luego al interior de su boca. Linus se abriΓ³ para Γ©l, cuidadoso con los dientes y servil con su lengua, cada uno de sus gemidos se encontrΓ³ con los golpes livianos de Arthur. RespirΓ³ despacio, dedicado a sentir el dulce deslizamiento de la verga de su amado; era apenas la punta llenΓ‘ndole la boca por completo, y el placer de tenerlo dentro suyo se le antojaba irreemplazable. Β Por la dicha impresa en el rostro del director, Linus no sabΓa quiΓ©n utilizaba a quiΓ©n, aunque en una situaciΓ³n asΓ, era positivo asegurar que ambos se beneficiaban en igual medida.
βY tan adorable mientras me tomas en tu boca.
Linus casi se atragantΓ³. Se alejΓ³ en un parpadeo y, pese a sus quejas, continuΓ³ masturbando a Arthur con amoroso cuidado:
βAhora solo estΓ‘s exagerando.
βAy, mi amado Linus, debo estar haciendo un muy mal trabajoβ¦ para que creas que miento acerca de tiβ¦ y lo bonito que eres en estas circunstancias βsuspirΓ³ dramΓ‘ticamente y se alejΓ³ despacioβ. Entonces, ven aquΓ, cariΓ±o, dΓ©jame mostrarte lo perfecto que eres para mi.
Β Linus no retrocediΓ³, y pese a la vergΓΌenza que todavΓa experimentaba en escenarios como aquel, permitiΓ³ sin reclamos que Arthur lo desnudara. De los pies al pecho ya ligeramente bronceado, su dulce hombre le acariciΓ³ cada centΓmetro de piel, erizΓ‘ndolo y dejΓ‘ndolo sensible al calor que Arthur irradiaba; como siempre, sin quemarlo, alcanzaba rincones en su alma a los que ningΓΊn beso o mimo serΓa capaz de llegar.
CubriΓ©ndose el rostro, Linus permitiΓ³ que Arthur le separara las piernas y las levantara sobre la redondez de su estΓ³mago; la sonrisa traviesa que alcanzΓ³ a ver antes de que el rubio se sumergiera en su entrepierna, no hizo sino aumentar en diez grados su timidez. Amaba, sin embargo, cada minuto de ello. De su adorado hombre lamiΓ©ndole la polla en todas direcciones, chupando y besando ahΓ en donde Linus verΓa las estrellas.
Esa lengua lasciva no se entretuvo mucho tiempo ahΓ, ansiosa del espectΓ‘culo principal. Las manos de Linus cayeron en la cama, a los costados de su cabeza, aferrΓ³ los dedos entre el edredΓ³n ya revuelto y curvΓ³ la espalda al sentir a Arthur sobre su perineo, trazando una larga lΓnea entre sus nalgas hasta el punto crΓtico. Se obligΓ³ a contener el orgasmo, deseoso de aquella mΓ‘gica boca y su trato decadente y obsceno.
Y eso fue lo que obtuvo. Arthur se dedicΓ³ a torturar su agujero ansioso con la misma presteza con la que le besaba los labios. La punta de su lengua jugaba a atravesarle el canal estrecho, humedeciΓ©ndolo y volviΓ©ndolo aΓΊn mΓ‘s sensible. Linus se retorcΓa, incapaz ya de pronunciar una oraciΓ³n completa o de expresar emociΓ³n diferente a la lujuria sofocΓ‘ndole cada fibra, cada poro y cada irracional pensamiento.
SentΓa la caricia mΓ‘s simple en el borde de su ano como un choque elΓ©ctrico que lo recorrΓa de la cabeza a la punta de los pies y, justo cuando creyΓ³ no soportar el clΓmax, Arthur se detuvo abruptamente. La mente viciada de Linus no comprendiΓ³ de inmediato las razones, todavΓa colmada de placer. En el tiempo que le tomΓ³ levantar la cabeza, Arthur le besΓ³ los muslos gruesos y le acariciΓ³ las pantorrillas suavemente; lo miraba con tal ternura y amor, que a Linus se le escapΓ³ un suspiro agudo.
βTe soltarΓ© por un segundo, cariΓ±o: no puedo continuar sin algo de ayuda, a menos que quiera lastimarte.
Oh, cuΓ‘nto no luchΓ³ Linus por aceptar el riesgo con tal de que su amado no apartara de Γ©l esos hermosos ojos. Sin embargo, ninguna palabra saliΓ³ de su boca. Al colocarse de costado, mirΓ³ a su hombre alejarse hacia las maletas: no tuvo el menor cuidado en arrojar el contenido a un lado y, escarbando bien adentro, su bΓΊsqueda desesperada dio frutos ni un minuto despuΓ©s. Al ver que cierta cajita de terciopelo negro se mantuvo en su lugar oculto, observΓ³ a Arthur levantar su tesoro trasparente y pequeΓ±o en un gesto victorioso, del que Linus no escondiΓ³ su sonrisa. Arthur dejΓ³ la discreta botellita junto a Linus y procediΓ³ a desnudarse en un santiamΓ©n.
βΒΏMe extraΓ±aste? βpreguntΓ³ Arthur, coqueto, mientras llevaba uno de sus brazos por debajo de las rodillas de Linus y el otro le rodeaba la espalda, subiΓ©ndolo asΓ al centro de la cama. Riendo y abrazΓ‘ndolo del cuello, le respondiΓ³ afirmativamente.
βSabes que sΓ, hace frΓo cada vez que te vas. βArthur, sin liberarlo de su posiciΓ³n, le dio un beso posesivo y descarado.
βBueno, ahora que regresΓ©, dΓ©jame calentarte y reanudar mi argumento.
Linus abriΓ³ la boca para decir algo que quedΓ³ en el olvido al ser interrumpido por la lengua de Arthur. CorrespondiΓ³ al hombre sinvergΓΌenza, por supuesto, aceptΓ³ las juguetonas mordidas en los labios y el calor que jamΓ‘s lo lastimarΓa.
AΓΊn hecho un ovillo bajo el cuerpo de Arthur, Linus no se enterΓ³ de en quΓ© momento su amado hombre tomΓ³ el lubricante y se humedeciΓ³ los dedos. AbrazΓ‘ndose las rodillas juntas sobre su pecho, Linus se encogiΓ³ sobre sΓ mismo al sentir las primeras caricias en su agujero. GimiΓ³ y se estremeciΓ³, llamando entre la voz ahogada a su Arthur. Γl le respondΓa acariciΓ‘ndolo superficialmente y mordiΓ©ndole la piel que se le atravesaba.
βNo te muevas, mi amor, quiero tenerte asΓ, solo y ΓΊnicamente para mi βle susurrΓ³ al oΓdo, su voz tensa y colmada de emociones a las que Linus no podΓa nombrar en ese momentoβ. Solo para mi, mi propio Linus Baker. Debo ser el hombre con la mayor suerte del mundo.
Dicho eso, las puntas de dos resbaladizos y largos dedos abrieron el agujero de Linus. Nuevamente, su boca abierta para exclamar un jadeo fue invadida por Arthur, quien reclamΓ³ cada aliento como suyo. Sus intentos de perseguir el ritmo de esos labios erraban conforme Arthur se sumergΓa en su interior. Pronto, su lengua bailando junto a la de su amado fuera de sus bocas resultΓ³ de aquellos dedos abriΓ©ndose paso hasta los puntiagudos nudillos. CentΓmetro a centΓmetro, las falanges penetraron en su calidez a una velocidad moderada, siempre buscando sumergirse en la mayor profundidad.
El que Arthur no comenzara despacio, le indicaba a Linus lo mucho que su hombre estaba desesperado por fundirlos en uno solo. Γl no se sentΓa con una voluntad mΓ‘s fuerte, y si en otras ocasiones habrΓa pedido la menor compasiΓ³n, deseoso de alargar el momento y no caminar directo al borde del orgasmo, ahora aceptΓ³ sin reproche el masaje a su prΓ³stata bajo el que Arthur lo sometiΓ³ ni un minuto despuΓ©s. El movimiento fue decidido, los largos dedos apenas lo abandonaron un par de veces, dedicΓ‘ndose a abrirlo y torturarlo desde dentro. Linus sollozΓ³, le fallaba la respiraciΓ³n, su boca no exhalaba mΓ‘s que gemidos y vagos intentos de pronunciar el nombre de Arthur.
βSΓ tan solo pudieras verte, mi dulce Linus; el sonrojo de tus mejillas opaca al fuego de mis llamas, el sabor de tu piel caliente supera en mi memoria a la suave brisa del mar βLa pesada respiraciΓ³n de Arthur convertΓa su voz en gruΓ±idos roncos que se derramaban directamente en los Γ‘vidos oΓdos de Linus, haciΓ©ndolo estremecer; temblar al menor movimiento de esos dedosβ. Oh, mi amor, lo que tengo que hacer para reprimir cada uno de mis impulsos no solo de besarte, sino de arrancarte la ropa y mantenerte siempre abierto y dispuesto para mi. Linusβ¦ Linusβ¦ Me tienes en la palma de tus manos y aΓΊn te atreves a dudar de cuΓ‘nto tu belleza me pone duro al menor descuido.
Ya de por sΓ sin palabras, Linus podrΓa haber eyaculado al escuchar la declaraciΓ³n de su amado, si acaso Γ©l no hubiera retirado los magistrales dedos de su interior. El abandono repentino fue casi doloroso, especialmente despuΓ©s de haberle anunciado con tal descaro lo mucho que contenΓa siempre su necesidad por colocarlo sobre cualquier superficie plana. Para su satisfacciΓ³n, el querido hombre no se apartΓ³ demasiado, aunque a su regreso, los largos dedos no llenaron su vacΓo.
Ambos sabΓan que aΓΊn le faltaba preparaciΓ³n, que no podrΓa tomar algo del tamaΓ±o delicioso de Arthur con el esfuerzo de solo dos dedos; asΓ como ambos sabΓan lo mucho que tanto el ardor de forzar la entrada, asΓ como de su agujero apretado alrededor de la polla de Arthur, los harΓa llegar a lugares que apenas comenzaban a descubrir. Y Linus reconocΓa abiertamente cΓ³mo esa era una de las pocas ocasiones en las que podΓa explorar, sin ninguna obligaciΓ³n de avanzar rΓ‘pido por otros motivos, la amplitud y el alcance de complacer aquellos deseos. Ergo, respirΓ³ paciente y tranquilo al sentir la punta de Arthur acariciΓ‘ndole el borde de su agujero.
βDetenme en cualquier momento, cariΓ±o. βLe pidiΓ³ Arthur, envolviΓ©ndolo nuevamente entre sus largos y delgados brazos, con la fuerza suficiente para sujetarlo en su lugar.
βLo harΓ©, no te preocupesβ¦ Pero tienes que llenarme ahora, ΒΏde acuerdo? Me siento tan vacΓo y solo sin ti.
La verga de Arthur lo atravesΓ³ lentamente, la cabeza hinchada adentrΓ‘ndose en su agujero ansioso le provocΓ³ un dolor electrizante que recorriΓ³ toda su espalda y muslos. Contenido entre el abrazo de su hombre, la seguridad, el simple hecho de pertenecerle a alguien como Γ©l y la tan perfecta, correcta sensaciΓ³n de ser abierto, sometido y amado por Arthur, Linus se sintiΓ³ morir de amor, de devociΓ³n y placer absolutos. AsΓ, conforme la verga de Arthur lo llenaba, mΓ‘s Linus se dejaba arrastrar por la intensidad de todo lo que recibΓa.
βΒΏEs demasiado, querido? βLinus no tenΓa ni la voz ni los pensamientos con el enfoque necesario para emitir otra cosa que no fuera gemidos de voz entrecortadaβ, no, por supuesto que no βPara su buena suerte, Arthur habΓa aprendido a entenderlo sin necesidad de palabrasβ. Oh, mi amor, si pudiera ver todo el tiempo tu adorable rostro en este momento, no hay forma en que te permitiera salir de la cama.
Arthur comenzΓ³ a embestirlo, al igual que antes, sin concederle el tiempo para acostumbrarse a su generoso grosor, llevando sus caderas hacia atrΓ‘s; para que solo la punta de su verga permaneciera dentro de Linus, y luego empujΓ‘ndose con una certera estocada, para que el sonido de piel chocando contra su culo resonara por encima de sus lastimeros ruegos, los que le suplicaban a Arthur no detenerse. Y eso era lo ΓΊltimo que harΓa. SosteniΓ©ndolo de las rodillas con una mano y sujetΓ‘ndole la suave cintura con la otra, impidiendo todo contacto con su propia polla, Arthur lo miraba desde arriba como el ave rapaz que logrΓ³ atrapar a la mayor de sus presas.
Linus se contrajo con la simple idea, y sin pensar a dΓ³nde lo encaminarΓa de ahora en adelante, no luchΓ³ contra ella ni guardΓ³ emociΓ³n de rechazo alguno. CediΓ³, se rindiΓ³ a ser la presa, a la delicia de cada fuerte embestida contra sus paredes cΓ‘lidas y sensibles; a la polla de Arthur doblegando a su prΓ³stata y a los divinos estremecimientos de placer que lo recorrΓan desde su centro, incluso a pesar de su descuidada polla. Y quΓ© dicha mΓ‘s grande obtuvo, con la mente flotando en un mar de lujuria sin medida ni vergΓΌenza, lo arrollaban grandes olas de lo que hacΓa poco habrΓa obtenido a cuentagotas; bastaban para llenarlo y convencerlo de no necesitar mΓ‘s. Ahoraβ¦
Ahora, aunque cuidadoso de no caer en la promesa de Arthur y no solo esperar a ser sometido cada minuto entre sus sΓ‘banas; no existΓa manera en que evitara regresar a Γ©l y al rΓ‘pido vaivΓ©n de sus caderas. Velocidad que, asΓ como mantenΓa el ritmo, intercambiaba el sutil cuidado a favor del Γ©xtasis, un hechizo bajo el que ambos cayeron demasiado pronto y, del cual, no encontraron ya forma de regresar. LlegΓ³ a los oΓdos de Linus como erΓ³ticos jadeos, con la verga estrellΓ‘ndose contra su culo hambriento sin tener la menor intenciΓ³n de no rebajarlos a bestias en celo, entregΓ‘ndose en cuerpo y alma al fuego, a la lujuria quemΓ‘ndose sobre sus pieles; adentrΓ‘ndose bajo sus mΓΊsculos, arrastrΓ‘ndolos al borde del acantilado.
Tomado, poseΓdo por Arthur, Linus se dejΓ³ caer, con la certeza absoluta de que su amado lo elevarΓa hacia el cielo, directo ahΓ, a la cima de un orgasmo que lo hizo derramarse profusamente en medio del estΓ³mago y los muslos todavΓa contenidos sobre sΓ mismo. EstremeciΓ©ndose cada fibra de su ser, gritando halagos sin forma y agradecimientos transformados en llanto del mΓ‘s profundo Γ©xtasis, Linus advirtiΓ³ entre contracciones de su agujero abusado, casi como una prensa, la forma en que se abrazaba a la verga de su Arthur, quien aΓΊn asΓ lo follaba a travΓ©s del clΓmax.
Satisfecho por el compromiso y el nivel de placer inigualable al que su hipersensibilidad lo conducΓa, renovando la necesidad tras el orgasmo, Linus retribuyΓ³ con educaciΓ³n a las atenciones de su amado. Se estrechΓ³ obsenamente alrededor de Arthur, masajeΓ‘ndole la polla y disfrutando a su vez de un erΓ³tico y lascivo dolor al ya saciado y tierno interior de su ano. Pero, por supuesto, un hombre como Γ©l tenΓa que estar a la par de alguien tan maravilloso como Arthur: aceptΓ³ sin reparo la sobrestimulaciΓ³n, placiΓ©ndose de cada minuto rendido bajo el dominio amoroso de una polla que buscaba su consuelo en Γ©l y solo en Γ©l; en su cΓ‘lido y estrecho interior.
Y quΓ© hermosa imagen tendrΓa Linus de sΓ mismo cuando era suyo el nombre que Arthur gruΓ±Γa entre gemidos, cuando eran sus manos delgadas las que lo mantenΓan en su lugar y suya era la piel que portaba el rastro de sus labios y sus dientes. MΓ‘s importante aΓΊn, quΓ© tan bueno debΓa ser para tomar su verga en cada apasionada embestida y merecer la vista privilegiada de su rostro atractivo, mientras eyaculaba en el interior de un agujero que puso al resguardo su abundante y cΓ‘lido esperma.
Su amor quemaba el interior de Linus como una llama encendida, pero al igual que su fuego, no lo lastimaba, sino que, al contrario, lo empujΓ³ a un inesperado y muy bienvenido segundo orgasmo. GritΓ³ con renovada energΓa sensual, curvΓ³ la espalda y finalmente Arthur le permitiΓ³ la libertad de moverse, para eyacular sobre las mantas y sentir cada palpitaciΓ³n de lujuria fulminante.
Arthur bombeΓ³ en su interior la ΓΊltima gota de semen y no se permitiΓ³ salir hasta que Linus terminΓ³, siempre atento y decidido a complacerlo. Temblando, de nuevo entre los brazos del amor de su vida, Linus se sintiΓ³ por demΓ‘s feliz de los besos tiernos que, como una fresca brizna del mar, llovieron sobre su rostro sudoroso y extasiado.
βTe amo, mi querido, queridΓsimo Linus.
βYo te amo mΓ‘s, mi dulce y hermoso hombre.
Tembloroso y cansado, pero con una gran sonrisa en los labios, Arthur se levantΓ³ despacio, llevΓ‘ndose su calor consigo, fue al baΓ±o y regresΓ³ poco despuΓ©s, toalla en mano. Linus se dejΓ³ limpiar, los estremecimientos habΓan cesado, no obstante, permanecΓa una sensibilidad a la que su amado tratΓ³ cuidadosamente.
βEso fueβ¦ No es fΓ‘cil de describir βmurmurΓ³ Arthur, pensativo y ciertamente maravillado, pasando la toalla sobre el estΓ³mago de Linus.
βΒ«ImpresionanteΒ» ni siquiera se acerca. Yo nuncaβ¦ TΓΊ sabes que no tenΓa experiencia antes de ti, pero sΓ© que estoβ¦ esβ¦ βDe repente, para cortar una tensiΓ³n que no debΓa solucionarse en un lugar asΓ, una risita se le escapΓ³ al recordarβ: Esto, si hay algo de lo que puedo estar seguro, es que fue todo un espectΓ‘culo de Β«sonidos felicesΒ». βLa alegre carcajada de Arthur resonΓ³ en su corazΓ³n, y quΓ© tonto mΓ‘s enamorado era Γ©l de una risa como aquella.
βApuesto a que alguien estarΓ‘ muy avergonzado maΓ±ana βsusurrΓ³ Arthur, besando la mejilla de Linus y saliendo de la camaβ. Me temo que arruinΓ© tu esfuerzo por acomodar toda nuestra ropa, no sΓ© en dΓ³ndeβ¦ Β‘Ah, aquΓ esta! βCon toda la calma, ayudΓ³ a Linus a levantarse y ponerse el pijama azul. Antes de permitirle acostarse de vuelta retirΓ³ de golpe el edredΓ³n e hizo a un lado las mantasβ. Mi seΓ±or, la cama esta hecha. βLinus sonriΓ³ y ocupΓ³ de inmediato su lugar.
Observando a Arthur colocarse su propio pijama, una sacudida le agitΓ³ el pecho, robΓ‘ndole un par de suspiros ahogados; lo alcanzΓ³ cual marea alta un amor brillante e intenso, insuperable y cΓ‘lido como las llamas de un fΓ©nix. Si ya lo habΓa decidido antes, a la pregunta que le harΓa despuΓ©s, ahora llevarΓa consigo una seguridad absoluta.
βΒΏPasa algo, querido? βLinus negΓ³ despacio, bostezando estirΓ³ los brazos hacia Arthur, en tanto Γ©l terminaba de subirse los pantalones cortos por las delgadas y largas piernas.
βOlvidΓ© lo frΓa que puede ser esta ciudad. βArthur, sonriente, se apresurΓ³ a recostarse a su lado.
βBueno, eso es algo que definitivamente no permitirΓ© que te afecte, cariΓ±o.
Recostado sobre el pecho de Arthur, Linus ya dormitaba, escuchΓ³ sus latidos apacibles y sintiΓ³ sus tiernas caricias en los hombros, la espalda y la cintura. El calor que pronto lo rodeΓ³ terminΓ³ por hacerlo caer. En el ΓΊltimo instante de lucidez, una voz le susurrΓ³ al oΓdo:
βBuenas noches, mi adorable Linus.
Y, pese a las dudas que traΓa ante el porvenir, Linus durmiΓ³ tranquilo, feliz entre los brazos amorosos de su Arthur.
PasΓ³, en efecto, una muy buena noche.
***
Β‘Muchas gracias por leer mis tonterΓas! Espero que no haya estado asΓ de mal π ... Por favor, amor mΓo, cuΓ©ntame tus pensamientos y opiniones, esperarΓ© por ti pacientemente uwu β€οΈβπ₯β€οΈβπ₯β€οΈβπ₯.
















