SOMOS REGALOS, NO "CARGAS"
Los niños son un regalo. Nuestros hijos, si tenemos hijos, son un regalo para nosotros. Nosotros, cuando niños, fuimos un regalo para nuestros padres.
Tristemente, tal vez muchos de nosotros no recibimos el mensaje de nuestros padres de que éramos un regalo para ellos y para el universo. Quizá nuestros padres estaban sufriendo; tal vez nuestros padres querían que nosotros fuéramos sus nanas; quizá llegamos en una época difícil en sus vidas; tal vez ellos tenían sus propios asuntos por resolver y simplemente no fueron capaces de disfrutarnos, de aceptarnos y de apreciarnos como regalos que éramos.
Muchos de nosotros tenemos una creencia profunda, a veces inconsciente, de que éramos, y somos, UNA CARGA para el mundo y para la gente que nos rodea. Ésta creencia puede bloquear nuestra capacidad para disfrutar la vida y nuestras relaciones con los demás. Ésta creencia puede llegar incluso a deteriorar nuestra relación con un Poder Superior: podemos creer que somos una carga incluso para Dios. Si reconocemos que tenemos ésa creencia, YA ES TIEMPO DE ABANDONARLA.
No somos un lastre. Nunca lo fuimos. Si recibimos ése mensaje de nuestros padres, ya es tiempo de re-conocer que ÉSE ES UN ASUNTO DE ELLOS que deben resolver, NO NOSOTROS
Tenemos derecho a tratarnos a nosotros mismos como a un regalo, para nosotros mismos, para los demás y para el universo.
”Hoy me trataré a mí mismo, y a los hijos que tenga, como si fuéramos un regalo. Dejaré ir todos las creencias que tengo de que soy un lastre, para mi Poder Superior, para mis amigos, para mi familia y para mí mismo”.
Remirémonos, acompañémonos a nosotros mismos y también de otros (sin la exigencia y la demanda de un niño) que sí puedan y sí quieran estar. Podemos darnos y dar un amor maduro.
Quizá nuestros padres, estaban demasiado ocupados, o resolviendo sus vidas o en alguna crisis; o inconscientes para percibir nuestra presencia, nuestras necesidades...
... Quizá su circunstancia no les permitió estar y ser para nosotros de la manera que necesitábamos... hicieron lo mejor que pudieron, aunque nuestra vivencia sea o haya sido: ”no fué suficiente”...
... Quizá por ello podemos sentir a ratos, que no valemos, que no merecemos...
Renovar nuestra mirada y comprender que es un sentimiento ligado a la experiencia de otra etapa, otro momento, otro espacio de ALLÁ Y ENTONCES y NO AQUÍ Y AHORA nos permitirá AMAR de una manera diferente a nuestra vivencia, de una manera más plena, que acepta, que busca no coartar, pero sobretodo una manera más cercana a nuestro anhelo.
Sí somos un regalo, Sí tenemos un lugar aquí, Sí somos AMABLES, y dignos de ser amados.
















