Sabemos que en ocasiones es más que necesario decir adiós, despedirnos de lo que conocíamos y emprender nuevos rumbos para empezar de nuevo.
Las despedidas son parte de la vida y lo las podemos evitar, tarde o temprano llegan y hay que saber afrontarlas, ser resilentes, fuertes y seguir.
Para cuando llegue ese momento, estemos seguro de haber sembrando buena simiente, así, al partir, sabremos que dejamos lo mejor de nosotros en cada momento vivido al lado de quien dejamos, de quién probablemente ya no veremos más. Así, dejamos un hermoso recuerdo, y quizás nos volvamos inolvidables.
Leregi Renga












