La lengua, que se desliza
es sospechosa, todavía
lengüetean palabras, barbullan palabras
entre las mellas, barbulla
algo amable, enemigo
rechazador, se eleva un
suena un sonido intermedio*
envuelto en saliva, se eleva
un asombro acústica, sonoramente,
ya no se asombra nada más,
—Ingerborg Bachmann, primera estrofa de «Sospecha» en No sé de ningún mundo mejor. Ich weiß keine bessere Welt. Traducción de Jan Pohl.
*Zwischenton: intertono. Una pequeña clave acerca de la importancia del sonido podemos encontrarla en una nota al pie de Werner Hamacher en Comprender detraído, a propósito de Celan. Dice en «El segundo de la inversión»:
El tono, en tanto «en cada caso segundo», está, en cada caso, más lejos que el segundo [tono] percibido, infinito, secundario, también él un segundo. Desde este segundo y por él, son escritos los poemas tardíos de Celan, en tanto lengua finita, están fechados al segundo. En ellos se consuma la inversión de lo secundario en lo «primario», del exterior en lo «interior» siempre de tal modo que, en lugar de domesticarlo, siempre amplían el carácter de lo secundario in fine. Por esto, sus textos, como él mismo enfatiza, siempre solo pueden comprender «detraídamente».
Bachmann, en otros poemas, habla de abrirse paso o quebrar la barrera del sonido: Schallmauer durchbrechen, Schallgrenze durchschlagen.
**En caso de interés, recomiendo revisar «Detonaciones meridianas (nota acerca de las escansiones tonales en la escritura poética de Paul Celan)» de Andrés Ajens, escrito publicado en la Revista Chilena de Literatura. Disponible aquí.