Jaiei Sara (Génesis 23:1-25:18)
Sará, su amada esposa, acaba de morir. Después de ofrecer un discurso fúnebre en su honor, Abraham quiere darle un entierro apropiado. Pero primero tiene que lidiar con los hijos de Jet, los jitíes, y el avaro y manipulador Efrón para adquirir una parcela apropiada para enterrarla.
Si observas cuidadosamente el capítulo completo, verás que un grupo de personas es mencionado repetidamente:
Abraham se levantó de la presencia de su muerto y les habló a los hijos de Jet…
Y los hijos de Jet le respondieron a Abraham…
Luego Abraham se levantó y se reverenció ante los miembros del consejo, los hijos de Jet…
Ahora, Efrón estaba sentado entre los hijos de Jet, y Efrón el jití le respondió a Abraham en presencia de los hijos de Jet…
Y Abraham pesó para Efrón el precio que había mencionado en presencia de los hijos de Jet…
Y el campo de Efrón… fue confirmado como adquisición de Abraham en presencia de los hijos de Jet…
Así, el campo con la cueva que estaba en él, fue confirmado como propiedad de Abraham para sepultarla [a Sará], de parte de los hijos de Jet…
El campo que Abraham había comprado a los hijos de Jet, allí Abraham fue enterrado, y Sará su esposa.
La Torá es muy exacta, no hay en ella ninguna palabra ni letra extra. La repetición de las palabras bnei Jet, los ‘hijos de Jet’, es sorprendente. Se mencionan nueve veces en Jaié Sará y una vez más adelante, en la parashá Vaiejí (49:32). Sabemos quiénes son los personajes de la historia. ¿Para qué repetir sus nombres diez veces?
El Midrash explica: “Rabí Elazar dijo: ¡Cuánta tinta es derramada, y cuántas plumas son rotas, para escribir los hijos de Jet! Diez veces [la Torá] escribe los hijos de Jet, los hijos de Jet. Esas diez menciones corresponden a los Diez mandamientos, para enseñarte que todo el que ayuda en los tratos comerciales de una persona recta es considerado como si hubiese cumplido los Diez mandamientos” (Bereshit Rabá 58:8).
Los bnei Jet no sólo son mencionados para la posteridad en la Torá en una sola ocasión, ¡sino que diez veces! Piensa cuánta tinta fue utilizada para escribir esas diez frases en el curso de 3.300 años del libro más vendido del mundo.
(fragmento de un artículo de www.aishlatino.com)