Los últimos seis meses de su vida habían consistido en un arduo trabajo de adaptación personal. Casi diez años de matrimonio no se esfumaban de la noche a la mañana, así como tampoco al dejar de compartir una cama matrimonial se solucionaban los problemas. A Herbert le había costado más de lo imaginado adaptarse a la soledad que un departamento personal llevaba consigo, pero gracias a lo que fuera, los últimos meses habían resultado más sencillos y fáciles de llevar. O eso quería creer.
La típica música festiva retumbaba en sus oídos mientras los fríos cubos de hielo se estrellaban contra el vaso al son de sus pasos. La puerta del local era su objetivo, teniendo como propósito absorber un poco de aire fresco ¿y por qué no? también fumarse un cigarrillo. Tantos conocidos y familiares con los que fingir absoluta felicidad resultaba un tanto abrumador. Su ahora ex esposa siempre era la encargada de simpatizar con los integrantes de su familia, por eso mismo toda la presión de su parte para que lo acompañara aquella noche. “Admito que por un momento pensé que me quedaría sin pareja de baile.” admitió, justo al darse cuenta con quién se había encontrado. Su tono no demostraba ningún tinte de protesta, sino todo lo contrario, estaba empapado de diversión. Porque, aunque no quisiera aceptarlo, muy a sus adentros, intuía que no lo dejaría plantado. “Te ves... espectacular.” murmuró, observando nada disimulado la anatomía y el vestuario ajeno, sintiéndose aún con el poder de hacerlo. ♡ starter para: @wereunicornbabe | basado en esto.














