La vez que conocí a Gina Montes (y el documental que hice).
Es una de esas anécdotas que ni yo entiendo como sucedieron, pero es el tipo de cosas que pasan en Nueva York. Una ciudad con millones de habitantes donde, de vez en cuando, parece que todos se conocen. Así conocí a Gina Montes, la guapísima vedette que sale bailando al inicio del programa de La Carabina de Ambrosio.
Cuando era niña recuerdo que mis hermanos y yo veíamos el programa en el canal de Clásico TV, donde repetían programas de los 70′s y 80′s. Gina aparecía ahí, con César Costa y Beto el Boticario, diciendo Denankiu! Después estuvo de moda, por un tiempo, el remix de la canción, y mis amigas y yo bailábamos à la Gina Montes. Esos recuerdos me rescatan; me hacen sonreír cuando las cosas se ponen difíciles en esta inmensa ciudad. Me recuerdan esos instantes con mis hermanos y mis amigas. Así que, cuando oí que Gina Montes vivía en Nueva York (sí, muchas otras personalidades viven en NYC, pero en esta ocasión tenía un grado de distancia para conocerla!) inmediatamente pregunté si la podía conocer.
Lo interesante fue la secuencia de eventos que se dieron para que yo la conociera, y después, para que hiciera este documental. Así sucede en NYC, nunca sabes a quién te vas a encontrar, ni cómo va a afectar tu vida.
Todo comenzó cuando Everardo González, gran documentalista, a quien había conocido antes en Monterrey, estaba en NYC presentando su más reciente peli Los Cuates de Australia en el IFC. Yo no podía faltar. Quería saludarlo, decirle que me había mudado de Monterrey a NYC, y que seguía estudiando y aspirando a hacer documentales. Dato curioso: La mamá de mi esposo, la actriz Leticia Gómez, sale en el primer corto de Everardo, Gladiola (1999), que realizó en el CCC. It’s a small world after all! Recomiendo también que veas todos los documentales de Everardo, son geniales!
Cuando terminó la peli salimos del lugar y saludé a Everardo y a otros amigos. De ahí nos fuimos a un bar. Yo estuve cerca de Everardo cual grupie documentalista noña! No lo pude evitar! Así que me llamó la atención cuando un hombre se acercó a Everardo y le dijo: I loved your film. I didn’t know it was a Mexican one, if I’d known I would’ve brought my ex-wife.
Nadie prestó mucha atención al comentario, pero él continuó diciendo: She used to be on TV in México, she was pretty famous. Creo que en este momento alguien preguntó: Oh! Really? Who is she? Y respondió: Gina Montes. Todos, sorprendidos, comenzaron a comentar las mil historias que se habían escuchado sobre el paradero de aquella Gina Montes. Well, she lives here.
Después del bar nos fuimos a cenar. Yo me pegué al entourage de Everardo, como si fuera responsable de que se la pasara bien. Terminé sentada entre él y el ex-esposo de Gina Montes, que para ser honestos, tenía su propia historia excepcional: es baterista de jazz, y su papá es uno de los más notables bateristas de jazz de todos los tiempos: Roy y Craig Haynes.
Con Craig Haynes, baterista de jazz, y Everardo González, documentalista.
Pero a mi sólo me interesaba saber sobre Gina Montes. No sé por qué, pero le pregunté si me la podía presentar. Craig dijo que la traería a la fiesta que iba a haber al día siguiente en Casa Mezcal (uno de los must-go places si vienes a NYC). La fiesta era por la premiere del documental de Everardo en NYC.
Recuerdo haber volteado con Everardo y decirle:
- Dice que me va a presentar a Gina.
- ¿En serio? Deberías hacer un documental.
¡Me brillaron los ojos! Si Everardo creía que era un tema para un documental, debía de hacerlo... Pero también es posible que esas no fueron las palabras exactas que intercambiamos Everardo y yo - después de todo, ya había varios drinks y varias horas de desvelo en mí. Tal vez se refería a que hiciera un documental sobre otra cosa, ya no recuerdo bien, pero yo iba a conocer a Gina.
Al día siguiente, estaba desde temprano en Casa Mezcal. Llegaron y se fueron amigos, igual llegó y se fue el alcohol. Creí que había sido ingenua al creer que un hombre que acaba de conocer me iba a presentar a Gina Montes, o que incluso Gina quisiera conocer a alguien random.
Justo cuando decidía irme, aparece de entre la gente Craig, con un timing perfecto. Como si hubiera estado esperando a que yo creyera que nunca iba a llegar, para hacer una entrada sorpresa. Pero iba sin Gina, y de nuevo, caí en decepción.
Lo saludé. Me preguntó, sorprendido, por qué había creído que no iba a llegar si me dijo que iba a llegar. Fue cuando recordé que la vida nocturna en NYC es realmente de madrugada. Mientras en Monterrey solía regresar a casa aproximadamente a las 2AM, la gente en NYC empieza a salir a esa hora.
Le pregunté por Gina, y me dijo que estaba afuera, fumando. En ese momento, detrás de él, apareció esta mujer, pequeña de estatura, de cabello negro y abundante, unos ojos jóvenes y sonrisa de cheek to cheek. Era Gina. “Hola Nena!” me dijo, como si nos conociéramos desde hace tiempo.
Con Gina Montes en Casa Mezcal, NYC.
No recuerdo exactamente qué platicamos. Pero recuerdo que le sorprendió que la conociera, considerando mi edad y la época en que se transmitía La Carabina. Le expliqué que había retransmisiones del programa, y del baile á la Gina.
En esos meses estaba tomando la clase de Producción de Documental, y decidí, como había sugerido Everardo, preguntarle a Gina si podía hacerle un documental. Me dijo que sí, “¡Encantada! Sólo no me andes siguiendo pa’ todos lados, no’más puedo unas veces y ya.” Fue suficiente para mi.
Me encantó platicar con ella. Descubrir cómo llegó a la Carabina, como luchó para hacer lo que quería, y sobretodo, su gran personalidad, siempre positiva, siempre sonriente.
El resultado es esta entrevista a Gina Montes y lo que significa cambiar constantemente. Como migrante: de Brazil, a Mexico, a EE.UU. En su profesión: de ser artista, bailarina y cantante, a trabajos de oficio. Pasar del estrellato al anonimato. De lo difícil que es para una mujer poder balancear trabajo y familia; y mantener un espíritu positivo y alegre.
Gina se convirtió, para mi sorpresa y agrado, de ser una figura lejana que veía en la tele, a una amiga con la que platico en confianza. Que me recuerda que esta ciudad es difícil; pero que todo lo puedes lograr. Que tienes que tomar decisiones entre lo que quieres hacer, lo que puedes hacer, y lo que tienes que hacer, pero que cada decisión que tomas te hace más fuerte y más feliz.