Not my first time

seen from United States
seen from United States
seen from China
seen from Germany

seen from France
seen from Malaysia

seen from France
seen from Malaysia
seen from Canada

seen from United States
seen from France

seen from Georgia

seen from France

seen from United States
seen from Romania

seen from United States

seen from Romania

seen from Türkiye
seen from United States
seen from United States
Not my first time

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
I just got jumpscared by spiders 🥲
4 años con una Steam Deck: la única consola que consiguió quedarse enchufada en mi escritorio
La Steam Deck lleva ya tanto tiempo conmigo que ha pasado oficialmente de “capricho tecnológico” a literalmente mi único "ordenador" personal actualmente.
Porque seamos sinceros: cuando Valve anunció una consola portátil basada en Linux, capaz de mover juegos de PC, con controles integrados y libertad total para tocar el sistema… todos pensamos exactamente lo mismo: “esto va a ser un mojon con purpurina”.
Pero no. Cuatro años después aquí sigue. Encendida. Actualizada. Sobreviviendo a mis ideas de mierda. Y eso tiene muchísimo mérito.
La Steam Deck empezó siendo “la portátil para jugar en el sofá” y terminó convertida en una especie de navaja suiza tecnológica donde acabas haciendo cosas que jamás planeaste. Empiezas instalando un juego de Steam y dos meses después estás configurando límites de TDP mientras consultas Reddit como si fueras un ingeniero térmico de la NASA. Porque la Steam Deck despierta algo muy peligroso dentro del usuario técnico: la falsa sensación de que sabes lo que estás haciendo.
SteamOS: Linux, pero maquillado para que no salgas corriendo al verlo
La verdadera genialidad de la Steam Deck no es el hardware. El hardware está muy bien, claro. Pero lo realmente impresionante es SteamOS. Valve consiguió algo que parecía imposible: hacer que miles de personas usen Linux sin necesidad de escribir veinte veces “sudo” mientras lloran mirando foros de 2009.
SteamOS funciona exactamente como debería funcionar cualquier sistema operativo moderno: sin darte ganas de golpear muebles. Arrancas la consola, eliges juego y juegas. Suspendes partidas instantáneamente. Actualizas sin rezar. Todo rápido, limpio y sorprendentemente estable para tratarse de un sistema basado en Arch Linux, una distribución famosa por convertir pequeños errores en experiencias educativas traumáticas.
Y luego está el Modo Escritorio. Ah, el Modo Escritorio. El lugar donde la Steam Deck deja de fingir que es una consola y te recuerda que en realidad llevas un PC Linux completo en las manos. Ahí empieza la decadencia moral del usuario medio.
Porque nadie entra al escritorio solo “a mirar algo”. No. Entras pensando “voy a instalar una cosita rápida jeje” y acabas cuatro horas después modificando configuraciones que no entiendes, instalando plugins experimentales y preguntándote por qué el ventilador ahora suena como una turbina intentando despegar desde el salón.
La Steam Deck tiene esa energía peligrosa de dispositivo que parece demasiado fácil de modificar. Y todos sabemos cómo acaba eso. Igual que cuando alguien dice “solo voy a tocar una regla del firewall”. Nunca es solo una.
La emulación: probablemente ilegal en doce dimensiones distintas
Hay un momento muy concreto usando la Steam Deck donde entiendes que esta máquina es absurda. Suele ocurrir cuando suspendes un juego de PC moderno, abres un emulador de PS2, conectas un mando Bluetooth y terminas jugando algo de GameCube mientras la batería entra en depresión clínica.
La emulación en Steam Deck es tan buena que da un poco de miedo. Antes montar un sistema portátil de emulación implicaba una combinación tóxica de tutoriales de YouTube grabados a 240p, drivers sospechosos y programas con interfaces diseñadas claramente bajo los efectos de algún narcótico duro.
Ahora instalas el puto EmuDeck y de repente tienes acceso a media historia de los videojuegos mejor organizada que los archivos de tu empresa. Todo bonito. Todo integrado. Todo peligrosamente sencillo.
Y claro, eso lleva inevitablemente a la codicia humana. Empiezas emulando una Game Boy Advance “por nostalgia” y terminas intentando ejecutar Nintendo Switch mientras la Steam Deck alcanza temperaturas capaces de cocinar un huevo frito. Porque el usuario técnico nunca sabe parar. Solo sabe seguir adelante hasta que algo huele ligeramente a plástico caliente y hace ruidos del mismísimo Mordor.
El dual boot: porque había que meter Windows y arruinar la paz interior
Pero el verdadero descenso a la locura llega cuando piensas la frase maldita:
“¿Y si le instalo Windows también?”
Y ahí, compi, la has cagado con una seguridad y una determinación admirables.
Porque sí, la Steam Deck permite dual boot. Puedes tener SteamOS y Windows coexistiendo en una especie de paz diplomática muy frágil, como dos vecinos que se saludan cordialmente en el ascensor pero llevan veinte años denunciándose mutuamente por el ruido del aire acondicionado. Todo parece estable hasta que alguien toca las zonas comunes y empieza Vietnam.
Y claro, sobre el papel tiene sentido. Hay juegos con anti-cheat que siguen viendo Linux como si fuera una organización criminal internacional. Algunos launchers funcionan mejor en Windows. Hay aplicaciones concretas. Cosas específicas. “Solo lo instalaré por compatibilidad”, te dices a ti mismo, igual que quien compra una Raspberry Pi “para aprender” (tengo una cogiendo mierda.. ¿posible proyecto?).
Windows entra en la Steam Deck con la misma energía que un jefe de proyecto apareciendo un viernes a las dos diciendo “he tenido una idea, podeis una llamada 5 minutos?”. Tú quieres echar una partida rápida. Windows quiere instalar cuatro actualizaciones, reiniciar dos veces, sincronizar cosas que jamás le pediste sincronizar y preguntarte si has considerado usar Edge como navegador predeterminado. Porque Windows nunca descansa. Siempre cree que puede arreglar algo que funcionaba perfectamente hace treinta segundos.
La mejor característica de la Steam Deck: sigue viva en mi rutina
Aquí está lo realmente importante. Cuatro años después de comprarla y sigo usándola a diario. No por nostalgia tecnológica. No por justificar una compra cara delante de mi conciencia financiera. La sigo usando porque funciona increíblemente bien. Y eso, en el mundo actual de la tecnología, es prácticamente brujería oscura.
Porque hoy en día la mayoría de gadgets tecnológicos envejecen más rápido que Kiko Matamoros tomando el sol en agosto. Todo parece revolucionario durante tres semanas y luego acaba abandonado en un cajón junto a cables imposibles de identificar y adaptadores que probablemente pertenecen a una civilización extinta.
La Steam Deck sobrevivió a eso porque resolvió un problema real: jugar en PC sin necesidad de sentarte delante de un escritorio. Y en mi caso eso ha sido clave. Porque teletrabajo. Paso demasiadas horas sentado delante del escritorio. Las suficientes como para que cuando termino de trabajar, la idea de seguir sentado exactamente en el mismo sitio para “relajarme” jugando al PC tenga el atractivo psicológico de leer publicaciones motivacionales en LinkedIn un domingo por la tarde.
Llega un punto donde tu cerebro asocia automáticamente el escritorio con problemas. Te sientas delante del monitor y tu cuerpo espera que aparezca Outlook, una VPN rota o el puto sonidito de Teams. Da igual que abras Steam: mentalmente sigues trabajando.
Y ahí entra la Steam Deck como una especie de terapia portátil para gente quemada por la informática.
Porque el PC gaming moderno tiene momentos donde parece que el videojuego es simplemente la recompensa final por haber sobrevivido a veinte minutos de mantenimiento preventivo no solicitado. Actualiza GPU. Reinicia. Actualiza launcher. Reinicia. Error de Visual C++. Reinicia. Anti-cheat roto. Reinicia. Y cuando por fin consigues arrancar el juego ya no quieres jugar, quieres tumbarte y ponerte algo en la TV.
Y lo más absurdo de todo es que este artículo está escrito desde una Steam Deck. Con teclado externo, navegador abierto y el ventilador susurrando de fondo como si intentara recordarme que, técnicamente, estoy trabajando otra vez. Valve consiguió fabricar una consola portátil… y accidentalmente creó el portátil Linux más cómodo que he usado en jamas.
Newest video for my gaming channel!

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Playing Skyrim is like
🧠: ‘you know wolves are aggressive, don’t go near them’
❤️: ‘they will sense that I am pure of heart and I only want to be friends.. and thus will not attack’
🎮 🔥 Gaming Laptops Bulk Sale – Power Unleashed! 🔥
DM Now (#WhatsApp): wa.me/14045513000
Stocks : USA & UAE
💻 High-Performance Gaming Laptops Available in Bulk! ⚙️ Intel Core i5 / i7 / Ryzen 5 / 7 🎮 Dedicated Graphics Cards – NVIDIA GTX / RTX Series 🌈 RGB Keyboards – Full Gamer Vibes 🖥️ High Refresh Rate Displays (120Hz / 144Hz) 🔋 Long Battery + Advanced Cooling – No Heating, No Lag!
✅ Ideal for Gaming Cafes, Esports Players, Streaming & Editing ✅ Fresh Condition | Heavy Specs | Premium Build
💰 Bulk Buyers Welcome | Killer Deals on Quantity 📩 DM Now for Specs, Prices & Real-Time Offers
DM Now (#WhatsApp): wa.me/14045513000 ⏳ Stock Flying Fast – Don’t Miss Out!
Im bored i need friends to play games with (im on xbox) but no creeps