ya me notificaron
Ayer vino el receptor con una carta de notificación. Aún no hay una acusación, pero estoy citada a declarar a la fiscalía, en calidad de imputada. Siento temor. Todo lo que he construido por casi 50 años parece desvanecerse; toda mi vida parece haber sido un error. Sabía, siempre supe, en el fondo, que nada de lo que tenía me pertenecía realmente; que nada de lo logrado era para siempre. La familia, los amigos. Estaba tan orgullosa, ahora estoy tan avergonzada. Cómo le cuento esto a mi marido? Cómo le dices a tu hija adolescente que podrías terminar en la cárcel? Podría haber sido algo más digno: una pelea que gané, una evasión tributaria que me trajo riquezas, incluso me conformaría con un homicidio que eliminara a gente indeseada del mundo. Ah! Y ahí está de nuevo: Ese es el problema. Esa mente. Esa capacidad de razonar. Pero, a veces, pienso: Sí, tal vez sí soy, en mi mente, una potencial persona peligrosa pero ¿Realmente pueden asegurarlo? Se supone que sí. Tal vez no me quede aceptar más que soy un peligro, un riesgo incluso para mi propia familia. El algoritmo no se equivoca. Eso dicen todos los estudios serios en la materia. Está más que probado y ya se ha intentado discutir, ese es un camino perdido.














