Polombia con P de Pendejos.
Pasa el tiempo y el mismo pueblo sigue haciendo preguntas como “¿Por qué nada cambia en nuestro país?”, “¿Por qué existe tanta corrupción, tanta pobreza, tanta delincuencia, tanto dolor?.
¿Y por qué más va a ser, gran pendejo? Si votamos a los mismos negligentes que nos dan de comer porquerías desde tiempos inmemorables, y que encima quieren escuchar palabras de agradecimientos por nuestra parte. ¿Gracias por qué? Si utilizan el discurso del miedo metiendo cizaña a la cabeza del ciudadano porque es lo único pa’ lo que sirven. ¡Pero más huevas somos nosotros, que todavía nos dejamos mangonear!
A mi generación: tengo que agradecer el despertar que está teniendo, eso me hace pensar que en un futuro las cosas pueden ser distintas. Solo espero estar aún viva para que mis ojos puedan ver el cambio y que lo único que quede de este terrorismo de Estado tan espantoso sea el recuerdo amargo.
El recuerdo amargo de cuando secuestraron al papá de mi amiga, o cuando la guerrilla mató a un niño inocente sólo por estar en la calle a una mala hora, cuando desplazaron a miles de campesinos o cuando asesinaron a varios jóvenes y los vistieron de guerrilleros para que su muerte sea “lícita”. Por Dylan, quien dejó su vida ejerciendo la libertad de expresión en medio de una marcha, y también por Leidy que perdió su ojo en las mismas circunstancias.
Somos el remanente que decide luchar. Aunque nos quedemos sin piernas, sin ojos, sin vida.
Que nos recuerden por ser aquellos “mamertos” que se atrevieron a levantar la voz en medio de tanta injusticia.















