Esta será ya lo veo tu última imagen: nuestra despedida en el poema en la estación terminal. No sé por dónde empezarla para que no se me escape nada, y las gentes las cosas apelotonadas aquí tienen algo de agobiadoramente comparable a los restos que se enfrían frases enteras o adjetivos de una pequeña obra maestra sobre la cual pesara, hasta perderla, esta impaciencia, nuestro cansancio mi inarticulación la ferocidad del egoísmo por el cual cuando me empiezan a doler los pies prefiero la cama a cualquier otra cosa incluyendo a la poesía que voy a decirlo todo esta noche eres tú, y, entretanto, no insistas en que un gordinflón de cuarenta años duerma apoyado en tu hombro, para retenerlo otro poco.
“Estación terminal”, Enrique Lihn.













