Asuntos de emprendedoras #1
Emprender ya no es lo que era antes. Hoy me siento una emprendedora porque tengo una idea en mente, un proyecto del cual me encantarĂa vivir y por mientras que trabajo para que se haga realidad, trabajo de otras cosas como dependienta, cuidadora, barista, etc, etc.
Dentro del mundo de emprender, además de necesitar una idea que sea afĂn a tu propĂłsito de vida y que te haga ganar dinero, hay que convivir con una serie de factores y momentos que desgastan el alma. Me pasĂł la semana pasada y creo que he tenido una gran lecciĂłn que no quiero perder. La bajo aquĂ para quien la necesite.
Hablemos de las amigas, del cĂrculo de amistad y el involucramiento con tu proyecto. En este caso, en primera persona: mis amigas y mi proyecto. Sucede que hasta ahora tengo mucho miedo de expandir mis ideas y de llegar a más personas con mis talleres. No sĂ© por quĂ© no me siento preparada ni 100% segura, entonces decidĂ inconscientemente que para poder hacerlo igual, iba a reducir mi pĂşblico objetivo y me iba a quedar en el centro, llegando solo a mis amigas y amigas de amigas. ÂżSe imaginan por quĂ©? ¡Exacto! porque de esta forma me cuido de malos comentarios y crĂticas.
Entonces asĂ lo hice durante todo el 2025. Pero vengo desde el 2020 haciendo talleres donde invito a mis amigos. La vez que lo hice para gente que NO conocĂa, lo hice gratis como una entrega personal en medio de la pandemia. No conozco lo que es promocionar mi trabajo como un trabajo real. No sĂ© lo que es hacer esto de manera profesional y cobrar lo justo pero llegando a otras personas que les interese y que sientan el deseo de participar. Y claro, el Ăşltimo taller que hice hizo que explotara todo. De las diez personas que iban a participar solo llegaron tres. Todas amigas, todas conocidas y todas con una excusa distinta. Me sentĂ herida y pasada a llevar. TenĂa rabia porque pensaba en toda la dedicaciĂłn que habĂa puesto para el taller. Me sentĂ poco valorada y además ¡por las mujeres de mi cĂrculo más cercano! y estaba rumiando cuando una amiga me salvĂł. Me preguntĂł quĂ© tal habĂa ido todo y le contĂ© mi sentir. Me dijo que lo mejor era no hacerme expectativas y que quizás era tiempo de ir a espacios donde se hicieran talleres y asĂ darme a conocer. Luego lo consultĂ© con el chat gpt y me diĂł una frase que me calĂł profundo: " El compromiso creativo no es una prueba de amor". Mis amigas NO SON MIS CLIENTAS. Ellas no son las usuarias de mi trabajo ¡o sĂ! pero tiene que venir de ellas el interĂ©s, no de una invitaciĂłn de amistad. Y ahĂ fue cuando escribĂ: "Tengo que dejar de ver mi trabajo como un regalo. Tengo que dejar de regalar lo que hago y ofrecerlo como mi trabajo, de forma profesional. Tengo que dejar de formular invitaciones como si fuesen dirigidos a mis amigas y tiene que ser hacia mis clientas"
Estaba cayendo en una trampa emocional: "Si no vienen a mis talleres es porque no me quieren". TambiĂ©n descubrĂ que: "Mi incomodidad no viene de no ser seguida o de pensar que mis talleres no funcionan si mis amigas no vienen. Es de la creencia que tengo, del sentir que si una amistad no se compromete con tus proyectos o ideas no es una buena amiga" teniendo esta creencia: "Si alguien me quiere, deberĂa involucrarse activamente en lo que hago". Y aquĂ aparecen las heridas de humillaciĂłn y de pertenencia.
Tengo que aprender a separar AMOR de VALIDACIÓN. Dejar de crear para ser mirada, y comenzar a crear para ser verdadera. Abrir la puerta para quienes sà resuenen con mi trabajo, no a invitar a convocar a través de mi arte.
Y es asà como todo se cruza. Como un proyecto que tiene tanto de exterior, de éxito, de marketing y números, está enlazado profundamente con quienes somos. De cómo vamos aprendiendo desde las incomodidades y los fracasos.