"I CANNOT PLAY WITH YOU" -THE FOX SAID- "I AM NOT TAMED" ("ah! please excuse me" said the little prince) - Composition Monday
© Erik McGregor - [email protected] - 917-225-8963
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"I CANNOT PLAY WITH YOU" -THE FOX SAID- "I AM NOT TAMED" ("ah! please excuse me" said the little prince) - Composition Monday
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El principito
"El principito" - Antoine de Saint-Exupéry. #SaintExupéry #AntoineDeSaintExupéry #ElPrincipito #Frase #ViejaCulturaFrita https://www.instagram.com/p/CNYtuIIFiyk/?igshid=1wuojbm5dosxv

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Fue entonces que apareciĂł el zorro:
- Buen dĂa - dijo el zorro.
- Buen dĂa – respondiĂł cortĂ©smente el principito, que se dio vuelta pero no vio a nadie.
- Estoy aquà – dijo la voz –, bajo el manzano...
- Quién eres ? – dijo el principito. – Eres muy bonito...
- Soy un zorro – dijo el zorro.
- Ven a jugar conmigo – le propuso el principito. – Estoy tan triste...
- No puedo jugar contigo – dijo el zorro. – No estoy domesticado.
- Ah! perdón – dijo el principito.
Pero, después de reflexionar, agregó:
- Qué significa "domesticar" ?
- No eres de aquà – dijo el zorro –, qué buscas ?
- Busco a los hombres – dijo el principito. – Qué significa "domesticar" ?
- Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. Es bien molesto ! TambiĂ©n crĂan gallinas. Es su Ăşnico interĂ©s. Buscas gallinas ?
- No – dijo el principito. – Busco amigos. Qué significa "domesticar" ?
- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa "crear lazos..."
- Crear lazos ?
- Claro – dijo el zorro. – TodavĂa no eres para mĂ más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tĂş tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. TĂş serás para mĂ Ăşnico en el mundo. Yo serĂ© para ti Ăşnico en el mundo...
- Comienzo a entender - dijo el principito. – Hay una flor... creo que me ha domesticado...
- Es posible – dijo el zorro. – En la Tierra se ven todo tipo de cosas...
- Oh! no es en la Tierra – dijo el principito.
El zorro pareciĂł muy intrigado:
- En otro planeta ?
- SĂ.
- Hay cazadores en aquel planeta ?
- No.
- Eso es interesante ! Y gallinas ?
- No.
- Nada es perfecto – suspiró el zorro.
Pero el zorro volviĂł a su idea:
- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, mira ! Ves, allá lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El trigo para mà es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo...
El zorro se callĂł y mirĂł largamente al principito:
- Por favor... domestĂcame ! – dijo.
- Me parece bien – respondió el principito -, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
- SĂłlo se conoce lo que uno domestica – dijo el zorro. – Los hombres ya no tienen más tiempo de conocer nada. Compran cosas ya hechas a los comerciantes. Pero como no existen comerciantes de amigos, los hombres no tienen más amigos. Si quieres un amigo, domestĂcame !
- Qué hay que hacer ? – dijo el principito.
- Hay que ser muy paciente – respondiĂł el zorro. – Te sentarás al principio más bien lejos de mĂ, asĂ, en la hierba. Yo te mirarĂ© de reojo y no dirás nada. El lenguaje es fuente de malentendidos. Pero cada dĂa podrás sentarte un poco más cerca...
Al dĂa siguiente el principito regresĂł.
- Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro. – Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad ! Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Es bueno que haya ritos.
- Qué es un rito ? – dijo el principito.
- Es algo tambiĂ©n demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un dĂa sea diferente de los otros dĂas, una hora de las otras horas. Mis cazadores, por ejemplo, tienen un rito. El jueves bailan con las jĂłvenes del pueblo. Entonces el jueves es un dĂa maravilloso ! Me voy a pasear hasta la viña. Si los cazadores bailaran en cualquier momento, todos los dĂas se parecerĂan y yo no tendrĂa vacaciones.
AsĂ el principito domesticĂł al zorro. Y cuando se aproximĂł la hora de la partida:
- Ah! - dijo el zorro... - Voy a llorar.
- Es tu culpa – dijo el principito -, yo no te deseaba ningún mal pero tú quisiste que te domesticara.
- Claro – dijo el zorro.
- Pero vas a llorar ! – dijo el principito.
- Claro – dijo el zorro.
- Entonces no ganas nada !
- Sà gano –dijo el zorro – a causa del color del trigo.
Luego agregĂł:
- Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Y cuando regreses a decirme adiós, te regalaré un secreto.
El principito fue a ver nuevamente a las rosas:
- Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo.
Y las rosas estaban muy incĂłmodas.
- Ustedes son bellas, pero están vacĂas – agregĂł. – No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creerĂa que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abriguĂ© bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegĂ con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas matĂ© (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuchĂ© quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa.
Y volviĂł con el zorro:
- Adiós – dijo...
- Adiós – dijo el zorro. – Aquà está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.
- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.
- Es el tiempo que he perdido en mi rosa... – dijo el principito a fin de recordarlo.
- Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
- Soy responsable de mi rosa... - repitiĂł el principito a fin de recordarlo.
Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algĂşn dĂa, cada uno pueda encontrar la suya.
El principito