Diez
No sé si seguiremos aquí dentro de otros diez años, aunque no haya pasado nada o sigamos esperando que pase.
No sé si seremos distintos, pero sí capaces de igualar —tal vez superar — esta constancia de amistad, de esperanza, y sobre todo de amor.
El futuro transforma lo desconocido en un espacio sideral, en seres que no se dividen, que se complementan, en soledades dispersas y en un misterio que juega con el viento y tiembla al menor susurro.
La felicidad—para el poeta y para quien le sueña— habita, quizás, en la condición de existir.
Y seguimos existiendo.













