Siento tanto cuando hablo de ti, que la carcajada me oprime el pecho y una lagrima sin sentido rueda por mi mejilla buscándote a ti. Soy infinitamente feliz al despertar entre tus brazos y ver cómo tus pupilas se dilatan al verme sonreír. Jamás he estado tan tranquila y enojada que cuando te siento vivir. Me encanta el animal que eres en tu hábitat natural y amo que compartas conmigo ese espacio tan personal. No quiero interrumpir tus rutinas sino acompañarte en ellas, quiero entender por que sonríes como lo haces y quien fuiste antes de conocerme. No se que es lo que siento desde que me di cuenta que podía amarte, deje de pensar en los errores posibles y empece a notar las sonrisas que escondes.














