QUE NO NOS IMPIDA LA NOCHE
No tengáis miedo, amigos, al rugido del mar en la oscuridad. Iremos, ya lo creo, justo cuando el naranja se diluya en el agua y el cielo sea una capa de pintura negra. Los valientes agarran las olas allá donde se encuentren, no esperan las condiciones propicias, no hacen marcas en el calendario, no calculan intereses.
Moveos. El tiempo oxida los engranajes de las piernas, hace chirriar los párpados, agrieta las pupilas. Las cañerías por las que la sangre corre ahora, como un caballito sin riendas, se obstruirán de tiempo, se atascarán de tiempo.
Las plantas de los pies son piel esperando pisada. Pisad, pisad cuanto más mejor, no temáis gastar los pasos. Huellas horizontales, verticales, en círculos, dibujadas en la arena. Líneas formando serpentinas, al derecho y al revés. Líneas jugando a geometrías, formando jeroglíficos.
No esperéis a que amanezca, a que pare el viento, a que la temperatura ascienda uno o dos grados. No esperéis a hacer la digestión, a lavar los platos, a cerrar con llave. Moveos. Si no lo hacéis ahora no hay motivo para pensar que lo haréis más tarde.









