Esta noche han disparado en la carne de seis personas, en un barrio llamado calipso, una terminal que es la entrada al distrito
El oriente de cali no conoce cese al fuego
Unas calles más al sur meditan, pintan y crean las niñas, las personas se reúnen para mostrar de si un rostro que no esté triste
Si vemos desde arriba no quedarían palabras felices, más que alguna onomatopeya que se extiende en el aire entre los amantes cuando han llegado a su fin.
Es preciso buscar calor entre tanta tormenta, pero tampoco vernos la carne como un plato de comida
Yo veo los cuerpos en sus platos, yo me veo como su objetivo cada que salgo... Tener tetas se ha vuelto un peligro, en cada esquina algún militar espera que lo mire
Mirar, es una acción bonita que nutre las imágenes creadas detrás del iris, aunque pongo en duda si existirá alguna imagen que no atente con mi vida cuando miro un militar. Sus compañeras son cómplices, crean imágenes de sus casas para no pensar en lo que ocurre, en qué está niña con tetas puede ser violada por su compañero.
En mi barrio solo pasan los carros, no las balas
Pero no cesa la angustia, hay olor a miedo por dónde vayas
Hoy fumigaron el edificio y la sala se llenó de un humo espeso, pensaba en la maestra que murió en su casa asfixiada por las lacrimogenas vencidas, su última imagen quizá fue ver la calle pidiendo auxilio pero estaba sola, vieja y sus pulmones no soportaron el veneno que entraba por su nariz que antes se encontró con sus ojos y quizá pensó que detrás de algún uniformado pudo estar algún alumno suyo. Todo ocurrió también, en el oriente.
Soy joven, intento no estar sola, y mis pulmones soportan casa dosis de escape a diario, pero no hay privilegios cuando la guerra está planeada
Estoy en su lista pero no soy la primera.