ÂżEs mi vida la que estoy viviendo?
Este repetitivo letargo no parece ser propio. Hace un tiempo comencé a divagar
entre los laberintos más intrincados y, supongo,
me he perdido entre oasis de vacĂos auspiciosos.
Buscando una respuesta pretenden que me entretenga.
Si quieren camuflar el hastĂo, no habrá magia negra que me detenga.
Un discurso de tedioso optimismo me interpela.
La eminencia de los dĂas me atropella,
la sublimidad que envolvĂa las noches ya no es lo que era.
Las eternas horas soporĂferas que los componen los arruinan
cuando ningĂşn acontecimiento que atraviesa la existencia
disminuye los fastidios que me apenan.
mientras cuento con los dedos mis pavores desmedidos,
que, aunque aburrida y dĂ©bil, todavĂa me arrasa?
Y, supongo, tampoco es tanto mi vida.
En este humilde acto de cruel cobardĂa
tiene que haber otra cosa escondida entre la sangre de mis heridas.
Este prestigio millonario me empobreciĂł,
Y yo prefiero vivir bajo el encanto
de incendios de insomnios desaforados
y dejar de hurgar por remedios para este presente
del que me he arrepentido hace años.