#contratapas
La pasiĂłn extranjera, ClarĂn #Contratapas 2 jul. 2026
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La pasiĂłn extranjera, ClarĂn #Contratapas 2 jul. 2026

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La librerĂa de usados
La LibrerĂa de Usados, 9/02/2026
Jardines de verano
Jardines de verano, 14/01/2026
Literatura popular
Literatura popular, 15/12/2025
MĂşsica en el auto
En la pantalla puede verse. A muy pocas cuadras, el automĂłvil moviĂ©ndose en el mapa. El auto que va acercándose hasta nuestra ubicaciĂłn. Y despuĂ©s de confirmar el nombre del conductor, tras limĂnicas operaciones con el celular, ya nos encontramos a bordo. Ya sea a la salida del teatro o el cine, despuĂ©s de una actividad laboral o de una cena con amigos. O incluso –como en este caso–, despuĂ©s de una clase en la universidad. Pero, ÂżquĂ© sucede cuando en el auto al que subimos, está comenzando una de las mejores canciones de toda la historia? Al subir y cerrar la puerta, como por arte de magia, comienza a escucharse ese inicio inconfundible: el arpegio de la guitarra acĂşstica. Y más de un minuto despuĂ©s, las primeras palabras de la canciĂłn: So, so you think you can tell. De repente, todo nuestro idilio de viaje en auto nocturno enaltece, subiendo a una cumbre más alta a toda la ciudad: AsĂ que crees que puedes distinquir / Âżel paraĂso del infierno? ÂżCielos azules por dolor? No solo se trata de volver a casa. O de escoger una ruta: por Callao hasta Las Heras o Libertador; Puente PacĂfico, etc. O de mirar por la ventanilla: los pocos transeĂşntes que todavĂa deambulan en la noche; dos señoritas que salen solas de un restaurante; las luces de freno del automĂłvil de adelante que se apagan con el cambio de los semáforos; el señor del puesto de flores que humedece finamente el ramo de las gerberas con un rociador. TambiĂ©n se busca crear una atmĂłsfera. Porque volver a casa en auto, al final de la jornada, puede tener algo de aventura acĂşstica y de encuentro con lo inesperado. No es solo la necesidad de un regreso apacible, libre de pensamientos, para dejar atrás todas las palabras del dĂa. Y asĂ, tras la ventanilla, las cosas del mundo pasan con sus Ăşltimos trazos, como asuntos viejos, ya sin nada de aquel entusiasmo que nos uniĂł a ellos en la mañana. Y la canciĂłn que está aquĂ, poniĂ©ndole palabras a unas viejas ideas: ÂżPuedes distinguir un campo verde de un frĂo riel de acero? / ÂżUna sonrisa detrás de un velo de luto? ÂżDe verdad crees que lo puedes distinguir? / ÂżConsiguieron que cambiaras tus hĂ©roes por fantasmas? / ÂżCenizas tibias por árboles nuevos? / ÂżAire caliente por fresca brisa? ÂżCálida comodidad por transformaciĂłn? Lejos del idilio, volver a casa en un auto de aplicaciĂłn quizá no sea más que otra estratagema que la ciudad urde para sumergirnos en una atmĂłsfera que no controlamos. ÂżIntercambiaste un rol secundario en la guerra por un papel de protagonista en una jaula? Nada como volver a casa en auto. Oyendo acaso una de las mejores canciones de toda la historia: Wish You Were Here de Pink Floyd: ¡CĂłmo me gustarĂa... cĂłmo me gustarĂa que estuvieras aquĂ! / tan solo dos almas nadando en una pecera, año tras año / corriendo sobre la misma vieja tierra, Âży quĂ© hemos encontrado? / Los mismos viejos miedos. ¡DesearĂa que estuvieras aquĂ! Y entonces, acontece esa gran ironĂa de la radio. Que tras hacernos escuchar una de las mejores canciones de todos los tiempos, naturalmente, comienza con las publicidades.

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Café Hansen
Por una fĂsica de lo sensible
En La Perspectiva de los Peces, LĂłpez reconstruye un territorio personal y configura una poĂ©tica de la memoria que podemos habitar juntos. Los objetos, los cuerpos y los espacios se develan a tientas o fugazmente. Por eso, podrĂamos pensar la poesĂa de Flor como una fĂsica de lo sensible: somos capaces de ver “de alguna forma el mundo” o de otra(s), dependiendo del punto de vista que adoptemos. Desde el agua, la perspectiva de los peces nos mira, pero no siempre deja verse. Esa mirada es enigmática, bajo la superficie, entre la corriente lĂquida de la voz poĂ©tica, pareciera atenuarse hasta desaparecer. Nos vemos tentados de emplear la canoa como metáfora para una multitud de figuras; sin embargo, es interesante detenernos en una de ellas: al igual que una lengua, la canoa funciona como medio de transporte y, sobre todo, como una forma de comunicaciĂłn entre lo singular y lo comĂşn. Para lograr ese pasaje, quizás sea preciso dibujar la embarcaciĂłn o mirar fijo el horizonte, “al costado del rĂo”. Si insistimos, si nos obstinamos en seguir la marcha y mantener a flote la barca, tal vez encontremos necesaria esa mirada enigmática, porque nos impulsa. “El cuerpo tiene la longitud / del salto sensacional / que un dĂa di”, escribe Flor. Y, a veces, como el cuerpo, leer es tambiĂ©n una manera de estar en movimiento.
Anuar Cichero [contratapa de La perspectiva de los peces de Flor López]