Escribo desde un aeropuerto en pleno mes de julio. Me encanta observar a la gente e imaginar de dónde vienen o hacia dónde se dirigen. Mientras espero, fantaseo con mi verano ideal. Y es que ese verano no es uno solo: son muchos veranos.
Aquí, con mi familia. En algún país extranjero con amigos. En las antípodas. Sola, conociéndome un poco más a mí misma.
Donde sea. Siempre volviendo a mí. Romantizando la vida y convirtiendo cada momento y cada espacio en un rincón misterioso gracias al poder de mi imaginación.














