iba de camino al laburo
A veces cuando la melancolía abraza mis espasmos de dolor, pienso mucho en cuanto extraño que alguien este para mí. La presencia no significa simplemente atención, si no más bien, un poco de compañía emocional y más que nada, paternal.
Si si vengo a hablar sobre la muerte de mi viejo otra vez y digo otra vez porque en mis debates andantes son un poco recurrentes los recuerdos y dolores que se hacen presentes, pero sobre todo, porque yo escribo en este espacio para reencontrarme con un parte de mi que pocas veces se hace presente.
Cuando murió mi papá se materializaron mil desafíos y con ello, mil puertas sin llave, que por lo que veo, lleva añares abrirlas todas y captar algo de cada una de ellas. En eso estoy, desovillando cositas que estaban ocultas bajo miedos. Pero sobre todo porque hay una tendencia interna que a medida que existe una estabilidad, aparece un desafío nuevo.
Es qué yo me pregunto, ¿qué es peor que perder a un xadre y/o a la única persona que te cuida como si tener familia valiera la pena? bueno resulta que nada, no hay nada peor que perder un amor genuino por más contradicciones que tenga.
Desde entonces, no paro de patear puertas y golpearlas hasta destruir el roble del que estan hechas, sin miedo a las astillas, sin miedo a las heridas, sin miedo a lo que haya del otro lado. Desde que arranque este camino solo pienso en que necesito dos cosas:
1) Ser fiel conmigo misma. Se acabó, yo no pienso mentirme más para intentar llegar a algo, no soy cristalina como el agua, soy una persona con contradicciones, un carácter avasallante y enormes problemas de ira que dejó la violencia, también, una chica que no quiere amar a nadie hasta la muerte ni certezas en todo lo que hace para estar segura en un vínculo. Mentirme a mí es mentir en todo.
2) Darme tiempo. Si no paro esta rueda que nunca termina de girar llamada vertiente de pensamientos, nunca voy a poder sanar el combo de sentimientos que deja en mi cuerpo todo lo que atravieso. Me aleje de muchas cosas y entre esas cosas, me tome un tiempo de mi familia. Vengo de un seno familiar destruido, sin pulsión de vida, un espacio que no genera ningún tipo de estabilidad y de hecho, sin darme cuenta casi que fingí ser parte de él durante mucho tiempo, pero en realidad, hace rato nadie me espera.
A veces reconozco que realmente no tengo nada, solo somos mis deudas, mi gata y esta heladera que compre antes de la crisis, ah si, y yo. Pero en realidad, supe construir vínculos increíbles, unos amigos por los que entregaría mi corazón y son los que cuando miro para atrás me están abrazando, compañeros que están conmigo en la crisis y en las risas, creo que eso realmente no tiene precio y ahí entonces, salgo un poco de mí y para de fluir el agua que llevo dentro.















