última noche en Santiago, 2023
Mañana me voy a Islas Maldivas, a una nueva temporada de trabajo.
Confieso que, antes de que apareciera esta oportunidad, ni siquiera sabía que Maldivas era un pais. Lo confundí con Islas Malvinas.
Ha sido un largo proceso desde la invitación hasta hoy, y lo primero fue buscar el nuevo país en el mapa.
El nombre flota sobre el mar, y sólo al hacerle zoom aparecen cientos de pequeñas islas. Donde viviré, la isla no tiene un nombre propio. La isla completa es un complejo turístico, y el complejo es del tamaño de toda la isla. Algo así como la cuadra del Parque Ohiggins Y yo soy parte del entretenimiento artístico del lugar.
Se supone que viajábamos ayer, pero reprogramaron el vuelo; Cuando todos los pasajeros estaban esperando el despegue, retrasado ya una hora, con sonidos extraños de sierras eléctricas y taladros debajo de nuestros pies, fuimos notificados de que el avión no podía volar, y el vuelo se reprogramaría.
Todo fue como un simulacro. Desperté nuevamente en mi techo temporal, como si hubiera sido todo un deja vu; pero ese cambio de planes tan anecdótico, fue un regalo; una noche más con mi gato. Una once más con mi familia. Ordenar mejor mi maleta, Comprar la bolsa de yerba mate, que me dolió el alma no haber llevado. Ya conocer de antemano las puertas que cruzaré mañana, y el precio definitivo de los dos equipajes sobredimensionados que llevan todos los implementos de trabajo que tengo.
8 meses de vestuarios, ropa delgada (pero cubierta, porque país Musulman) y todo lo necesario para empezar otro hogar. Otro techo desconocido que voy a convertir en casa, por un periodo de tiempo
El itinerario será el mismo; Sao Paulo, Qatar, Maldivas. 3 días de viaje a 8 horas de diferencia de Chile. Otro idioma, mar y continente.
Solo hoy, no ayer sentada en el avión, dimensiono el vértigo de lo que estoy viviendo. Pero esta vez sin preocupaciones logísticas de Aeropuerto, ni incertidumbres operacionales del enorme equipaje que nos acompaña.
Sólo puedo contemplar mi insomnio, mientras reviso en mi cabeza todo lo que he escuchado o leído sobre lo que estoy por conocer. Mientras agradezco este momento, y todo el camino que me trajo hasta este punto.
Tras este inicio, hay muchísimas personas, lugares, maestros, amistades, dolores, horas de ensayo y experiencias que construyen el proceso de convertir un deseo en un sueño, y un sueño en un proyecto.