El cigarrillo sin filtro es un placer de pocos.
Cuando termina la conversación y los hielos bailan en vaso
El sol se asoma con su tibia radiación
Las risas y los comentarios puntiagudos se escondieron en el humo de la nicotina
Es ahí, donde ya todo parece de ayer, que el mejor pecado para cometer
Es alimentar con la última bocanada el calor del humo y desaparecer
En el mundo del silencioso sueño.
















