El día de ayer tuve un bajón emocional como hace mucho no me pasaba.
Regularmente vivo en un modo de bajo consumo de energía, no tengo ganas de nada, no avanzo en mi vida personal, ni en mi trabajo, ni económicamente, dejo que la vida me aporte lo que sea, bueno o malo, total, en su momento me lo quitará, sin embargo, esta mentalidad me ha traído momentos muy duros, me he alejado de mucha gente y no precisamente porque quisiera, solo pasó porque "lo dejé ser" o porque algo en mí me impedía sacar fuerzas, algo en mí parecía autosabotearse, algo en mí parecía querer rendirse ante todos y todo.
No tengo amigos cercanos, no conecto con nadie, extraño a todos, pero no busco a nadie y tampoco me buscan.
Más de una vez he pedido ayuda en mis peores momentos y nadie estuvo ahí para mi, he sentido mal pagado el tiempo que le dedico a las personas con las que según yo "podía contar" y a la vez no he cuidado a personas que quizá si me hubieran ayudado en ésos momentos, apenado por eso, preferí atravesar todo, yo solo.
No pedí ayuda profesional en ningún momento, pero mentí sobre hacerlo a personas que quizá debían saber que me estaba ahogando.
Ayer, brevemente, lloré en soledad.
Ayer, una de esas lágrimas sacó algo, algo pesado y doloroso, no se que era, pero, se sintió diferente.
Anoche a las 8 en punto, junté fuerza suficiente, ignoré a quien debía ignorar y decidí dormir, no para evitar personas o actividades, sino porque lo necesitaba, nunca duermo, nunca descanso, siempre pongo por encima de mi bienestar a otros, a mi pareja, a mi trabajo o incluso a mis placeres y vicios.
Pero no anoche, anoche primero fui yo, no dormí porque me sintiera deprimido e insuficiente para hacer otra cosa, dormí porque me lo merezco, por mi salud, por mi bienestar.
Quizás, ayer no sea el último día en que me vaya a sentir mal, pero cuando pase, prometo no dejar que sea por lo mismo.
Ayer fué el último día que me permití sangrar, que me herí, que consciente o inconscientemente me abrí viejas heridas.
Recuerda, 24 de octubre de 2025.