Paso que me fui apagando de poco en poco, cerré puertas ventanas, tape cualquier acceso por dónde se quisiera colar la luz del sol, olvidó brillar cuando herida del corazón quedé.
Más no contaba que por un resquicio del desconsuelo un pequeño rayo de luna de tu cielo hermoso y fue entonces que me volví lucero que en tu noche fue iridiscencia.
Leregi Renga















