Viene caminando hacia mí, a quien yo esparaba a llegado. Cargada de ausencia y nostalgia esta mi ubicación de pie a lo sombrío. Aquella dama de traje y velo negro. Inmaculada y misteriosa sin expresión en el rostro, solemnes facciones llenan su mirada. Es mi felicidad la que esperé; ahora viene de una forma no antes vista. Quizas se aburrió de la alegría y los tintes de color. Dejo tales cosas atras para ser una misteriosa felicidad. Este ambiente negruzco gris la acompañan en perfecto contraste de colores fúnebres. Se acercó muy cerquita de mí, a mi rostro llegó, pero se detuvo. Pestañea sutilmente con cargas de miedo y misterio. Y se aleja hacia parajes lejanos como si quisiese alcanzar la luna hasta el último confín del mundo. A buscar a quien le atribuyese su esencia misma a ella la felicidad. La veo alejarse, en su caminata nocturna, con pasos sublimes. Y me doy cuenta. No era para mí. Ni la oscura felicidad que creí mía al final no fue así.