con toda honestidad no estaba muy entusiasmado con la idea de ser parte del stand de besos. no le mal entienda, le encantan los besos pero prefiere besar a quién le interese que a un montón de desconocidos. pero dinero es dinero y la renta de su departamento no se paga mágicamente. por el rabillo del ojos puede ver a alguien acercarse. su mirada se alza y deja su teléfono boca abajo sobre la mesa. sorpresa se forma en su rostro al reconocer a opuesto, para luego transformarse en una sonrisa bañada en coquetería. “aún no ha cambiado el turno...” comienza sonando casi inocente, como si no esperara que viniera besarlo a él otra vez. “quizás quieras volver después que me vaya,” agrega apoyando los codos sobre la mesa y la barbilla sobre las palmas. “pero mis besos son más ricos. saben a fresa.” comenta como si blaze no lo hubiera besado con anterioridad ese día. / @blazehk










