Y cuando todo empezaba a normalizarse, cuando la serenidad relajó mi semblante y paz calmó mi mente, cuando las cosas empezaron a volverse monótonas, y en algunos casos aburridas, la vida me otorgó una respuesta; tan anhelada y buscada en el pasado, que la burbuja de tranquilidad se resquebrajó como cristal, y se rompió, exponiendome nuevamente a la emoción, la ansiedad y la vida misma.












