Aprendizajes después de las caídas:
Caer en picada puede ser algo petrificante. Sentir como en cada segundo que vas cayendo te va faltando el aire, la disposición, el espacio, el tiempo. En la caída libre, éstas solo, nadie más está a tu alrededor, y eso a veces da más miedo, la incapacidad de tomarte de algo. Sabes que en cualquier momento, harás contacto con el suelo.
Déjate caer. Pero no creas que habrá alguien ahí. En la caída tendrás dos opciones: permitir que lleguen tantos pensamientos, ideas, emociones, esas ganas terribles de rendirte y solo esperar el último segundo al impacto, cerrar los ojos y esperar a que todo se acabe una vez que toques fondo. O dejar que todo lo anterior pase, pero en el último segundo al impacto, recordar que no estás solo, y que siempre te tienes a ti, y caer en tus propios brazos.
La caída libre. La que sofoca. La que aterroriza. La que enseña. La que jala. La que hunde. La que ataca. La que te lleva al vacío. La que está y no está. La que golpea. La que azota. La que te recuerda que no importa cuantas veces caigas, siempre podrás levántate y empezar de nuevo.
Experiencias de Ayer













