Última carta para mí chico malo...
Hoy toca aceptar que perdí, perdí de la manera más justa, perdí contra ti, contra tu sonrisa que lucía sincera, perdí contra tus manos calientes tomando las mías frías, perdí contra tus ojos que me miraban con lo que parecía ser amor, pero que no lo era, perdí con todas las ganas de ganar, te perdí y no solo eso sí no que me perdí también.
Escribo esto para desahogarme, para quedar en paz conmigo misma como si eso fuera a ser posible, hoy acepto que me ganaste, que si fuiste más orgulloso que yo, más caprichoso, más cruel y más sin corazón, mentira, se que no eres así pero por alguna razón conmigo sí.
Se que tienes miedo, se que solo me dijiste lo que siempre quise escuchar cada vez, se que jugaste a una película de amor que nos inventamos los dos sabiendo que esto no podría tener un final feliz, se que tus ojos no me miraban con amor, quizás lo hicieron o quizás ellos solos confundieron el deseo y el capricho de tenerme cada vez que querías.
Está noche escribo por ti, por mi, por lo que pasó, por la primera vez que te ví por qué en el fondo se que eso lo forcé también, yo tenía que estar adentro y en vez de eso salí fingiendo una llamada, se que forcé el te amo la primera vez, se que jamás pensaste nada antes de decirlo, se que me mentias, se que solo lo decías para que me quedara.
Se que forcé cada situación, por qué soy una caprichosa, o al menos aún trato de entender si realmente fue mi capricho el que me atrajo hacia ti, el tenerte solo para mí, el querer cambiar lo que eres por lo que yo quería que fueras y al final, me perdí hasta a mí misma por seguir encontrándote cada vez, cayendo en un vacío, en un pozo, en aquel café de tu mirada, y empecé a sentir algo más que amor.
Sentía necesidad, de que me tocaras, me miraras, de que estuvieras para mi, sentí necesidad de escuchar tu voz, de tocar tu piel, de besar tus labios y fue cuando no caí, sino que me arroje a las garras de un diablo que no sabía el daño que hacía en cada tacto, en cada palabra, en cada acción, me enamoré del peor de los demonios, me enamoré del tipo que jura quererte, pero, que en realidad, no sabe querer.
Tengo mil palabras que escribir, tengo mil sentimientos que sacar, y todo lo plasmare aquí por qué estoy cansada, estoy ahogada de este sentimiento de llamarte, discúlparme, rogarte y decirte que aunque me dueles te amo más que a nada, pero, sabemos que no lo haré, quizás la niña que era lo hubiera hecho, te hubiera pedido que te quedarás, pero, estoy cansada de ser esa niña sentimental y llena de amor por ti, estoy cansada de sentirme todo y no ser nadie para ti, de despertar ilusionada e irme a dormir llorando y con la ansiedad de si mañana me querrás o no.
Te prometo que llamaras, te lamentaras y extrañarás a esa niña con todo el corazón, la niña que te dió sus primeras veces, la niña que sonreía como tonta ante cualquier cosa que hicieras, extrañarás a la niña orgullosa de ser tuya.
También te juro que extrañarás a el demonio hecho mujer en el que me convertiste, extrañarás que te lleve la contraria, extrañarás las respuestas sarcásticas, extrañarás lo grosera que era, extrañarás las peleas, los gritos, los insultos, la adrenalina de no saber si quedarte o irte lejos sabiendo que querrías volver cada vez.
Se que extrañarás ese deseo, extrañarás el sexo duro, los gemidos fuertes, mis ojos en el acto odiandote y deseando cada parte de ti por igual, extrañarás mis manos sobre ti y extrañarás que aunque no lo quise admitir esa parte de mi también se sentía tan tuya.
Pero te prometo algo, jamás volverás a estar con esa niña y menos con esa mujer que creaste, si tengo que sacarme los ojos para no volver a caer en ti lo haré sin dudarlo. Si alguna vez lees sto sabrás que es para ti. Con todo el odio y con todo el amor que una vez te tuve mi eterno chico malo.