Coger Casarse Matar
Puedes dejarme y yo no te voy a asesinar tener que decir esto es enfermizo pero soy hombre y este es el mundo. QuizĂĄs deberĂa estar en nuestros votos en la salud y en la enfermedad limpiarĂ© tu taza para cafĂ© y lavarĂ© la ropa si tĂș la doblas sacarĂ© a pasear al perro cuando me toque y no te voy a asesinar ni llenarĂ© tu carro con cemento fresco, lo cual es algo sobre lo que hoy leĂ: un hombre lastima cuando una mujer rechaza cambiar su apellido. Cuando nos casamos, mantuviste tu nombre, la gente me dijo deberĂa estar molesto. La gente te dijo eras joven y no entendĂas cĂłmo funciona el mundo. Cuando digo la gente es obvio que quiero decir hombres. No quiero bromear sobre todos estos heridos caminando alrededor entre nosotros dividiendo al mundo entre Coger Casarse Matar que se supone es una conversaciĂłn divertida de inicio pero el mundo nos recuerda una y otra vez que no hay nada divertido en ello, estos son los lentes color de vato a travĂ©s de los cuales los hombres ven y aunque sĂ© que casi todos los chicos estĂĄn pensando #notallmen, lo cual no es el punto, sino que esto no es un cĂĄlculo con ningĂșn margen de error. Por cada hombre que te ama hay otros once que te aman y aĂșn asĂ irĂĄn a tu trabajo y te dispararĂĄn en la cabeza. Por cada cuerpo que tienes hay un hombre dispuesto a reclamarlo de una forma u otra. Cuenta la historia que Dios pasĂł cinco dĂas creando este lugar genial, sus cedros y cañones, y tantas garzas tomando vuelo sobre tantos herbosos pantanos, y entonces en el sexto dĂa Ă©l creĂł al hombre. Si Dios estĂĄ leyendo este poema, probablemente estĂ© pensando #notallmen, pero si Dios de verdad ve todo y sabe todo, probablemente tambiĂ©n estĂ© pensando, Bueno, mierda, siguen siendo muchos de ellos, estĂĄ pensando, Por lo menos las aves costeras son bellas Y yo tengo que darle con eso aunque allĂĄ afuera justo ahora algĂșn hombre estĂ© pensando Que se chinguen las aves costeras, cĂĄsense los cañones, maten todo lo demĂĄs. Este es el mundo, en el que, de alguna manera, tĂș y yo nos encontramos juntos, y en el cual despertamos cada mañana y nos prometemos no lastimarnos el uno al otro mĂĄs de lo que ya hemos hecho.
Amorak Huey















