tan acelerado, la tensión se agolpa en cada punto de su cuerpo mientras huye, dejándole miradas atrás de vez en cuando para asegurarse de que estuvieran perdiendo a la banda de desconocidos. ‘ hey, ¡hey! ’ llama a compañía, deteniéndose ante la visión del auto. ‘ sube ahora mismo ’ no espera para escuchar la otra respuesta, pues se adentra en el lugar del piloto. ‘ ¡venga, joder! ’ poco conveniente, además, que hayan pasado tantos meses desde la última vez que condujo un coche, las manos casi fallan al buscar la marcha correcta. ‘ lo tengo todo controlado, cállate ’ habla para sí, a pesar de no haber recibido ninguna exigencia por el momento. pie en el acelerador, listo para escapar.