"—No me importa todo lo que tenga que dar para estar a tu lado mi güerita, yo serÃa capaz de cederte mi vida entera con tal de que tú estés bien... Siempre.—"
La americana tan sólo sonrió para su amada chica morena, tomó sus maltratadas manos rasposas por todos los años trabajando duró con tal de mantenerse firme como paÃs. Ambas habÃan estado juntas desde hacÃa siglos, eran vecinas, enemigas, amigas... Eran mucho más que eso.
México acomodó su cabello de forma en que su cuenca vacÃa no fuese tan visible, pero la de piel blanca retiro el cabello de su rostro y se quitó las gafas dejando ver sus ojos negros, ambas sonrieron mutuamente y aún sujetas de las manos caminaron hasta el balcón de aquella habitación en un departamento de California, la americana habÃa llevado a su querida amante hasta ese sitio tan solo para poder hablar en paz... Y asà lo hicieron.
Al final de su pequeña charla sobre lo qué estaban haciendo como paÃses, y su relación, ambas comenzaron a soltar carcajadas; estaban tan malditamente rotas y dañadas que realmente no sabÃan qué seguirÃa, se habÃan causado daños la una a la otra, habÃan estado juntas y se habÃan separado, habÃan tomado buenas y muy malas decisiones, y ahora estaban allà riendo sin control, juntas.
—So ... Mexico, do you still love me despite everything we did? Really?—
—Mi güerita, eres mi tesorito y te amo con todo mi corazón aún con todo, las dos ya crecimos y vivimos un chingo, tenemos problemas pero igual, son cosas de nuestros gobernantes, no influyen en nuestros amores, y yo pues... Si tú quieres... PodrÃamos volver a intentar, ándale mi gringa ¿No quieres volver con esta pinche frijolera?—
—Hahaha, of course I want pretty, Why would not? You are... Very special to me, bean.—
México suspiro y se le acercó tan solo para posar sus manos sobre aquellas rosadas mejillas suaves, la americana por su parte paseo sus dedos por cada cicatriz en el rostro de la mexicana, tocando el borde de su cuenca vacÃa y recordando la razón de cada una de sus heridas... La mayorÃa eran su culpa, y estaba tan jodidamente arrepentida, no podÃa devolverle el ojo faltó, eran territorios y... Ya era demasiado tarde para eso.
América atrapó entre sus brazos a la más baja y comenzó a besar su frente y mejillas con cariño, la extrañaba, ser un paÃs era tan complicado, ambas vieron la luna y las estrellas que las iluminaban para después tan sólo sonreÃr la una a la otra y entrar a la habitación, ya era tarde y mañana tendrÃan mucho por hacer.
México por su lado no sé contuvo en sujetar las bien formadas caderas de la americana y atraerla consigo a la cama, si se habÃan reconciliado lo harÃan todo bien, la de cabellos rubios soltó risas y se subió a la cama, moviéndo su cuerpo en un baile sensual y lento a modo de provocación para su amada la cuál no dudo en quitarse la blusa e ir a por ella, el mañana podrÃa esperar, ellas y su dulce pasión, no lo harÃan por más tiempo.
Idk, lo continuaré cuando me convenza de hacerlo, bai.
(Al final si terminé el dibujo equisde.)