Otro día, misma culpa.
Culpa por querer mi espacio y planes solitarios, simplemente un día de pareja, caminar bajo la lluvia, sentarse en la arena. Aunque si puedo tener esos planes no se siente igual que antes, antes cuando podía caminar bajo la lluvia sin rumbo ni tiempo fijo, sin pensar en que ya debo volver porque hay cosas de hogar que hacer.
Enjaulada en el pensamiento e interrogante de ¿Cuántas personas matarían por estar en mi lugar? Y yo renegando de todo lo que tengo.

















