Sombras
Te acercas a mi sombra, aun cuando yo no pase por tu lado. Te detienes frente a ella, te apoyas, como si al nombrarme pudieras convocarme, pero no estoy.
Quiero que me sueñes, que heredes de mi pensamiento los universos que podrÃan habernos envuelto. Pero nunca terminaste de llegar, porque te costó —y aún te cuesta— expresar lo que sientes. ¿Por qué?
Las horas ruedan, y con ellas el viento y el tiempo. Cada uno en su noche. Cada uno en su soledad. Algún dÃa me dirás por qué prefieres derramar latidos, en lugar de acunarlos con los mÃos.
Te esperaré siempre












